Semblanzas: Farianas y Paz II
Ambas
son físicamente fuertes, espiritualmente indomables, rebeldes e inteligentes,
aún no logro imaginarlas en el campo de batalla, porque en el campo político,
sus argumentos son firmes y con un compromiso irrestricto por la paz de
Colombia.
Por: Claudia Quintero
FIPU
PRESS
Las
mujeres en la guerrilla y en el proceso de paz, han tenido un papel incidente y
destacado, sus voces fueron escuchadas en todos los años de negociación, los
medios registraron sus opiniones y procesos y la mesa entregó el enfoque de
género para garantizar a aquellas que más sufrieron el conflicto: la verdad, justicia y reparación.
Victoria
Desde
su trabajo en la subcomisión de género en la mesa de diálogos de paz, Victoria
Sandino empezó su incidencia y caminar feminista público, el “feminismo
subversivo” empezó a tomar cuerpo y forma, reconociendo desigualdades y
discriminaciones estructurales incrustadas incluso en los “compañeros de
lucha”, se empieza por casa definitivamente a cambiar el “chip” y a posicionar
a la mujer fariana como parte fundamental del acuerdo de paz y de la
participación política que viene.
Es
que hacer parte del proceso, entregar armas, someterse a la institucionalidad
no ha sido fácil, mientras conversamos termina de alistarse para salir, todo su
tesoro incluye un estuche lleno de aretes y candongas de colores y formas, y un
número para mi indeterminado de pañuelos y turbantes.
-
¡Es todo lo que tengo y
siempre lo llevo conmigo, mis colgandejos!
Es
la herencia africana – e indígena- me aclara, que lleva las dos etnias tatuadas
en sus genes, su piel y en su carácter.
¡Llegó
el desayuno!, un pescado enorme sería la proteína con la que empezaríamos el
día.
¡Estaba
desayunando con una de las mujeres más poderosas de la guerrilla colombiana!
-
Se
nota que es costeña ¿no?
-
Totalmente,
orgullosa de mi tierra
Entre
colorines y sonrisas, no imaginas la tristeza que lleva en su alma, sus ojos se
cristalizan al recordar la muerte de una de sus “ahijadas” más queridas, una
joven que estuvo a su lado en tantos combates y luchas. En la guerrilla se
sufre y se llora, porque se paga cara la osadía de enfrentar un sistema que
impuso la violencia sobre la política. Aun así le cree a la paz y le cumple al
pueblo colombiano.
Alexandra
Alexandra
Nariño ha estado en el ojo de la prensa desde que se descubrió su existencia en
las FARC, el morbo de ver a una “europea” luchando a la par con campesinos,
negros e indígenas colombianos causa el interés. La pregunta del ¿Por qué? a su
decisión ha tenido que responderla muchas veces.
-
¡Usted
es más colombiana que la panela Alexandra!
-
¡Eso
sí! … (risas)
Con
su acento colombiano, asienta y acepta, ella lo es, colombiana por decisión,
convicción y corazón.
Su
corazón está en Colombia, en las selvas y valles dónde el Estado no llegaba,
conoció el mejor español que podía aprender, el español criollo de nuestros
campesinos.
Se
dedica a las comunicaciones, en especial el inglés, tiene a cargo la forma como
las FARC se muestran al mundo, mostrar a la comunidad internacional cómo un
ejército cambió balas por palabras en un país dónde el “todo vale” produce una
desconfianza enorme. Aun así, es una militante más comprometida con la paz, que
también entregó su arma y la cambió por una cámara para registrar paso a paso
cómo se construye un nuevo país.
Su piel blanca tiene
las huellas del sol incandescente del trópico, sus brazos tienen la huella de
los músculos que cargaron una pesada arma, sus botas de caucho, son la
herramienta para seguir un camino y su esperanza es de pronto dedicarse a
educar en la nueva Colombia por la cual abandonó la comodidad europea para ser
parte de la historia de éste país.





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