En busca del cese bilateral al fuego con el Eln
Delegados
del Gobierno y la guerrilla trabajan en un acuerdo que permita decretar un
cese al fuego bilateral para la llegada del papa a Colombia.
Por: Alfredo Molano Jimeno
/ Foto: Gustavo Montoya
El
Espectador
El
lunes se inició la cuarta semana de trabajo en el tercer ciclo de negociaciones
entre el Gobierno y el Eln. Y serán cinco días intensos de
diálogos, pues el reloj avanza y las partes aún no consiguen un consenso sobre
el cese bilateral al fuego, que se busca sea pactado como un mecanismo de
construcción de confianza y gesto humanitario de cara a la visita del papa
Francisco a Colombia, que se llevará a cabo entre el 6 y 10 de septiembre.
Y
a pesar de que el derrotero de este ciclo de conversaciones es claro, sellar un
acuerdo para desescalar el conflicto, las posiciones entre la delegación de paz
de la insurgencia y el Gobierno aún es grande. “Son más los desacuerdos que los
acuerdos. En este momento estamos trabajando con las subcomisiones -la de
participación de la sociedad y la del cese al fuego-, pero hasta el momento no
se ha logrado avanzar”, detalló Consuelo Tapia, delegada de paz del Eln,
durante el tercer encuentro de medios independientes reunidos por la
Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU).
En
dicho taller, que se realizó entre el 18 y 21 de agosto en Quito, los
plenipotenciarios de la guerrilla dieron cuenta detallada del estado de la mesa
de conversaciones. Explicaron, por ejemplo, que hasta el momento se pactaron 16
audiencias preparatorias que servirán de insumo para desarrollar el mecanismo
de participación de la sociedad en la discusión de los puntos de la agenda de
negociación. También se explicó que ya está listo un protocolo de comunicación
y pedagogía de paz que compromete a las delegaciones de paz.
“El
atranque es que lo acordado no empieza a implementarse. Ni el desminado, ni la
participación de la sociedad, ni el espacio de comunicación y pedagogía se han
puesto en marcha, porque el Gobierno habla de un paquete de acuerdos que
incluyan el cese al fuego. Pero la temporalidad y las condiciones de este
último son el obstáculo”, comentó la mujer negociadora de la insurgencia. Y
agregó que para el Eln es claro que este sería un cese bilateral
temporal que no corresponde al quinto punto de la agenda, sino que se daría de
manera excepcional por la llegada del papa Francisco a Colombia.
Según
la negociadora de la guerrilla, el Gobierno plantea que hay que definir la
localización de las unidades insurgentes, el conteo de armas y una serie de
aspectos que son parte del punto fin del conflicto. “A cada avance el
Ejecutivo presenta un nuevo condicionamiento. Dejando de lado el principio
de la negociación y de que las partes llegamos como iguales a la mesa. Nos
quieren cambiar arena por oro. Cuando hablamos de cese lo hacemos como un gesto
humanitario, pero ellos quieren que sea definitivo”, añadió Carlos Reyes,
quien forma parte de la submesa de medidas humanitarias que discute el cese
al fuego.
Reyes,
un tolimense de posiciones recias, puntualizó que cada delegación ha presentado
cinco condiciones mínimas para acordar el cese. “Nosotros hablamos de parar el
asesinato de líderes, el desmonte del paramilitarismo, una reforma
carcelaria, entre otras. Ellos nos piden la desaparición del secuestro, pero
aquí hay cosas que se deben evaluar. No tenemos problema con suspender esta
práctica, pero se tiene que tener en cuenta que las zonas de guerra, donde
nosotros estamos, pues tenemos que tomar medidas preventivas cuando llega alguien
ajeno a la comunidad. Retenerlo mientras se le pregunta qué busca, eso por
poner un ejemplo”, explica.
Por
su parte, el jefe negociador del Eln, Pablo Beltrán, es
enfático en que el problema no es que no haya acuerdo en el interior de la
guerrilla de su decisión de paz. “Todo lo que hemos acordado en la mesa lo
hemos cumplido. La mayoría de extracciones, liberaciones y otros tipos de
acciones humanitarias se han hecho en Chocó, donde precisamente dice el
Gobierno que no están de acuerdo con el proceso. Lo histórico aquí es que por
primera vez en la historia del Eln hay un consenso de pactar el cese bilateral.
No tenemos ninguna duda. Estamos trabajando con toda nuestra fuerza para pactar
el cese y somos optimistas. Creemos que lo vamos a lograr”, señala Beltrán.
Por eso, durante toda
la semana, las delegaciones de paz estarán dedicadas de lleno a construir un
acuerdo que permita recibir al máximo jerarca de la Iglesia, Francisco
I, quien ha sido un activo defensor del proceso de paz, con una buena
noticia. Que la última guerrilla viva del continente y el Estado
colombiano han encontrado caminos de entendimiento, y la mesa de Quito avanza
en silencio, pero con buen paso hacia el cierre definitivo del conflicto armado
colombiano. Y es tanta la intención de enviar un gesto humanitario, que incluso
existe la posibilidad de que el Eln decrete, desde el 3 de septiembre,
un cese unilateral ofensivo por dos meses, mientras el Gobierno responda con la
suspensión de los bombardeos aéreos, tal y como ocurrió en el proceso de paz
con las Farc en marzo de 2015. Amanecerá y veremos, como dice el refrán
popular.



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