Empieza la transformación de las FARC en partido político
Más de mil delegados
inauguran el primer Congreso y entonan su himno en Bogotá. Sin triunfalismos,
Iván Márquez dice al gobierno: pacta sunt servanda (lo pactado obliga)
Por: Katu Arkonada / Foto: Gustavo Montoya
Después
de 53 años de clandestinidad desde que en 1964 fueron creadas como respuesta a
la represión contra la región de Marquetalia, por primera vez el himno de las
Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) se
escuchó en el centro de Bogotá.
Junto
al himno nacional de Colombia, cientos de ex guerrilleros de las FARC, muchos
de ellos asumiendo por primera vez y de forma pública su militancia, corearon
un himno cuya estrofa principal dice "Guerrilleros de las FARC /con el
pueblo a triunfar /por la patria, la tierra y el pan. Guerrilleros de las FARC
/a la voz de la unidad / alcanzad la libertad".
De
manera simbólica, el primer mensaje le correspondió a Pablo Beltrán, comandante
y jefe de la delegación de paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN), quien
mediante un video dio la bienvenida al nuevo partido de las FARC, subrayando la
necesidad de la militancia en tiempos difíciles. Fueron también varias
referencias las que se hicieron en el primer día de Congreso a la necesidad de
que se produzca un cese del fuego y se lleve adelante un proceso de paz entre
el ELN y el gobierno colombiano.
Una
vez dada la bienvenida a todas y todos los delegados al Congreso que dará a luz
a un nuevo partido que debe tener un rol crucial en la política colombiana,
tomó la palabra su comandante en jefe, Rodrigo Londoño, más conocido como
Timoleón Jiménez Timochenko, quien nos dejó el mensaje de que una vez terminada
la guerra, ahora toca construir la paz, pero todo ello sin renunciar al
proyecto de sociedad de las FARC, que buscará un régimen político democrático
que promueva el bienestar de la sociedad, desde el respeto a los derechos
humanos y la justicia social.
Pero
la intervención principal de la jornada inaugural le correspondería al
comandante Iván Márquez, jefe de la delegación de paz de las FARC-EP durante
los diálogos de La Habana que propiciaron el acuerdo con el Estado colombiano.
Tras
rememorar negociaciones pasadas que no llegaron a buen puerto, como las de
Uribe, o las de Tlaxcala, Caguán o Caracas, hizo un balance del momento actual
del proceso de paz en Colombia. Márquez aseveró que la paz alcanzada no es
perfecta, pues es una paz negociada, basada en acuerdos –precarios en muchos
casos–, pero debe ser una paz que abra las grandes alamedas del buen vivir y el
bienestar de las grandes mayorías.
Sin
embargo, no hubo espacio para el triunfalismo en la intervención del negociador
jefe de la ex guerrilla, muy crítico del gobierno colombiano, al que interpeló
mediante la expresión latina pacta sunt servanda (lo pactado obliga), una forma
de decir que los acuerdos son para honrarlos, y una crítica velada a los
reiterados incumplimientos que se vienen dando a los Acuerdos de Paz de La
Habana, ya depositados ante el gobierno de Suiza, y por tanto, imposibles de
modificar. Márquez subrayó la manifiesta debilidad de un gobierno que cede a
las presiones, y que no controla los diferentes resortes de un Estado que debe
velar por la realización de lo pactado.
Respecto
de lo acordado, se hizo especial énfasis en el de la reincorporación a la vida
política una vez completado el ciclo de lucha armada, aunque dejando claro que
este tema, la reincorporación, no se puede dejar exclusivamente en manos del
Estado.
Lo
que sí es parte de los acuerdos y no se ha cumplido, es la amnistía para los
guerrilleros. A pesar de haber sido liberados centenares de ex combatientes, es
un asunto crucial para las FARC la liberación de todos y cada uno de los
prisioneros políticos. Asimismo, fueron numerosas las referencias a Simón
Trinidad, comandante del Bloque Caribe, extraditado por Álvaro Uribe a Estados
Unidos en una operación que buscaba ligar a las FARC con el narcotráfico, y que
actualmente cumple condena en el país norteamericano, a pesar de que se
solicitó que pudiera ser parte del equipo negociador durante los diálogos de La
Habana.
Pero
también hubo tiempo en la intervención principal de la jornada inaugural para
mirar al futuro, para trazar algunas de las líneas que se van a debatir durante
los próximos tres días de congreso a puerta cerrada entre los más de mil
delegados acreditados.
Tres
fueron los ejes principales que Márquez colocó encima de la mesa para la
discusión en su informe. En primer lugar, la expansión hacia lo urbano, dejar
de ser una organización predominantemente de ámbito rural para apostar por una
creciente y expansiva proyección en los centros urbanos del país. Un partido
asentado en las ciudades que apueste por una economía alternativa.
En
segundo lugar, y respecto del carácter de la nueva organización política, se
propone crear un partido-movimiento, superando una falsa dicotomía entre
partido de cuadros y partido de masas. La definición final la dará la propia
praxis del nuevo grupo político, pero el compromiso es claro por una
organización que se articule, y no necesariamente lidere, con las luchas reales
a lo largo y ancho de Colombia.
Finalmente,
y ya con las elecciones presidenciales de mayo 2018 en el horizonte, lo
expuesto en el informe central al congreso fundacional no tuvo ninguna
ambigüedad. El nuevo partido de las FARC-EP promoverá una convergencia
política, una gran coalición que permita desnivelar la balanza en favor de las
fuerzas que apuestan por la paz.
El mensaje final de
Márquez fue el de la necesidad de la unidad, un guiño a los referentes
políticos de las FARC-EP, Manuel Marulanda y Jacobo Arenas, así como a Simón
Bolívar: "Unidos seremos fuertes y mereceremos respeto, divididos y
aislados pereceremos".



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