Declaración Política XI Festival Nacional de la Juventud
"Como jóvenes entendemos que las deudas del pasado son las luchas del presente. Estamos convencidos que los esfuerzos materiales e intelectuales de los gobiernos en nuestro país, están alejados de las necesidades de las y los jóvenes colombianos".
Allí donde se bifurca la cordillera central para dar paso al valle de aburra, se encuentran deseos que buscan transformar nuestra realidad, para construir una Colombia en paz. Al ver las ruinas que deja la guerra, jóvenes de diferentes latitudes nos encontramos para pintar de color esperanza muros, ciudades y rostros en Medellín, en la ciudad de la eterna primavera, para proponer una ruta hacia la paz y la reconciliación.
Declaración Política XI Festival Nacional de la Juventud
Porque Joven es Paz y Reconciliación
Allí donde se bifurca la cordillera central para dar paso al valle de aburra, se encuentran deseos que buscan transformar nuestra realidad, para construir una Colombia en paz. Al ver las ruinas que deja la guerra, jóvenes de diferentes latitudes nos encontramos para pintar de color esperanza muros, ciudades y rostros en Medellín, en la ciudad de la eterna primavera, para proponer una ruta hacia la paz y la reconciliación.
Consideramos
que el ejercicio desmedido del poder en nuestro país ha desgarrado la vida de
miles de familias y jóvenes. Nos han vuelto víctimas de un conflicto que no
pedimos y nos han convertido en las cifras del despojo, del desempleo, de la
inequidad y la exclusión. La guerra se dedicó a cortar flores para llenar los
cementerios, a cegar las utopías para evitar la democracia y a cercenar la
esperanza para evitar que reclamáramos un derecho. Todo lo que puede ser bueno,
justo, bello y correcto para el bienestar social de las y los jóvenes quiso ser
desecho en nombre de la guerra.
Sabemos
que la continuidad de esta guerra no sería más que el desarrollo mezquino de
intereses individuales, que pretenden forzar a la población a continuar en
conflictos bélicos, para promover economías y generar riquezas en desmerito de
los más desposeídos, de aquellos que son los olvidados en los rincones más
inhóspitos de nuestro país, donde los desarrollos en salud, educación, cultura,
arte y deporte, solo llegan en noticias trasportadas en balsas, o en estrechos
caminos entre la selva, entre el asfalto a medio hacer, entrando a las casas de
cartón de nuestros campos y ciudades.
La
realización del XI Festival Nacional de la Juventud nos permitió reencontrarnos
para sonreír, enamorarnos, discutir y soñar con la posibilidad de volver a
tejer los delicados hilos de la reconciliación, ayer cortados por la exclusión
y el olvido. Hemos venido desde las multitudinarias ciudades, navegado el mar y
los ríos, cabalgado la inmensa llanura y bajado desde la montaña para
encontrarnos en esta ciudad de la eterna primavera y tomar la firme decisión de
nunca permitir que se desvanezca nuestra mirada de futuro, y nuestras ansias de
transformar el país y hacerlo digno para cada uno de las y los colombianos.
Nuestro compromiso es comprender y corregir lo que dio origen y desencadeno el
horror de la guerra para que nunca más las balas cieguen nuestro andar. Nuestra
generación que está dispuesta a avanzar hacia la reconciliación con tal
determinación, que nuestros esfuerzos podrán aportar decisivamente a la consecución
de una paz estable, duradera y completa.
El
acuerdo de paz logrado entre el Estado Colombiano y la insurgencia de las FARC
– EP, es un gran paso para avanzar hacia los cambios que necesita nuestro país.
Como jóvenes también tenemos la tarea de movilizarnos en favor de la
culminación satisfactoria de las negociaciones entre el Estado Colombiano y la
insurgencia del ELN.
Nuestro
clamor es por el cese bilateral al fuego y hostilidades en un primer momento, y
la culminación exitosa del proceso de dialogo. La decisión de lograr la paz
implica avanzar en un reconocimiento de otros conflictos como es el caso del
EPL, donde la salida política y dialogada marcara un avance, y es un punto de
no retorno a la guerra. De igual manera exigimos el desmonte real y efectivo
del paramilitarismo en Colombia, no únicamente en su expresión armada, sino en
su expresión ideológica.
Como
jóvenes entendemos que las deudas del pasado son las luchas del presente. Estamos
convencidos que los esfuerzos materiales e intelectuales de los gobiernos en
nuestro país, están alejados de las necesidades de las y los jóvenes
colombianos. Nuestra propuesta parte de la necesidad de desmilitarizar
integralmente la vida juvenil, redistribuir los recursos políticos, culturales
y económicos para fortalecer la inversión social, y acelerar los esfuerzos para
superar la desigualdad e inequidad.
En
este sentido consideramos que se hace urgente garantizar:
1. El acceso a la educación real y
efectivo para el conjunto de las y los jóvenes colombianos. Redirigir el
presupuesto general de la nación para tener un sistema educativo de acceso
universal y gratuito en todos sus niveles, que, de forma progresiva, gradual y
continua, garantice el acceso a todo el sistema educativo público y estatal.
Subsanar el déficit, fortalecer la planta docente, infraestructura, transporte
escolar, alimentación y tarifa diferencial, son condiciones para escalar en
garantías sociales y dignificar la vida de los jóvenes en las ciudades y en los
campos, donde el Estado Colombiano ha sido marginal.
2. El trabajo en condiciones dignas para
la juventud colombiana, esto es fortalecer la economía del país y avanzar en la
erradicación del desempleo y la informalidad. Reconocer, el desbalance entre
los salarios que percibimos los jóvenes y los costoso que resulta superar los
niveles de pobreza. A su vez se requiere promover e incrustar las economías
solidarias y emprendimiento alternativos como elemento fundamental para contrarrestar
las economías ilegales, al tiempo que equilibra los esfuerzos del joven
trabajador con condiciones justas y dignas, que reconozcan sus particularidades
y realidades promoviendo el acceso al deporte, el arte, la cultura y la
continuidad de la educación desde los puestos de trabajo.
3. Mayor inversión para el desarrollo de
la cultura, el arte, el deporte, la ciencia y la investigación como elementos
necesarios para la formación integral de las y los colombianos. Denunciamos que
en esta materia no se ha contado con el respaldo del Estado colombiano.
Rechazamos tácitamente la reducción presupuestal a estos campos, y estamos en
disposición de movilizarnos conjunta y unitariamente por #NoRecortesMisSueños.
Llamamos a las y los colombianos a tomarnos parques y plazas, para defender la
inversión del deporte, a la ciencia, investigación, el arte y la cultura.
4. La desmilitarización de la vida juvenil
es una prenda de garantía para la o repetición de la vinculación de la
vinculación de los jóvenes en la guerra. Eliminar la visión punitiva y de
criminal con que se mira al joven desde la institucionalidad es fundamental
para que se puedan redirigir propuestas de impacto social. exigimos la modificación
de las normatividades, que, como el código de policía, estigmatizan las
expresiones juveniles y la protesta social, de igual manera continuaremos
trabajando por el desmonte del ESMAD y la solución dialogada a los distintos
conflictos sociales que se presentan en la sociedad colombiana, rechazamos la
fuerza desmedida el estado para resolver los mismos. La libertad y objeción de
conciencia al servicio militar obligatorio es una propuesta vigente para la
consecución de la paz. Avanzar en un servicio social para la paz y la
reconciliación, es brindarle un contingente de hombres y mujeres jóvenes al
país, que se prepararían en pedagogía de paz y en resolución de conflictos,
para fortalecer una estrategia de reconciliación nacional. Cambiar las balas
por las palabras es un compromiso que el Estado debe honrar, hacer valer y
cumplir.
5. Los enfoques diferenciales ayudan a la
generación de una propuesta integral. Reconocer que hemos sido discriminados
por ser jóvenes víctimas del conflicto, mujeres jóvenes, jóvenes disidentes
sexuales y jóvenes campesinos, permite un mejor entendimiento de las
condiciones que hemos vivido los jóvenes, y permitirá buscar soluciones
efectivas e incluyentes, entre esto es necesario eliminar los muros y barreras
creadas entre el campo y ciudad, y construir una nueva territorialidad que
preserve el medio ambiente y la naturaleza, y superar la condición del joven
como sujeto exento de derechos; esto nos lleva a impulsar la articulación de
iniciativas de jóvenes campesinos y jóvenes urbanos para luchar por cerrar la
brecha de desigualdad en Colombia.
Estos
son puntos mínimos y convergentes de los diferentes procesos juveniles del
orden nacional y territorial. Nuestra apuesta es construir una nueva
institucionalidad juvenil para la paz y la reconciliación. Nuestro compromiso
es rodear los acuerdos de paz, y en este caso, amplificar lo acordado,
generando propuestas que vayan encaminadas a sustituir las normatividades y
políticas públicas vigentes, para que tengan su acento en la superación de las
causas del conflicto. Por tal motivo las plataformas, procesos y organizaciones
juveniles, asistentes al XI Festival Nacional de la Juventud, nos declaramos
veedores del proceso de implementación, exigiremos su cumplimiento integral, y
construiremos una agenda de movilización nacional-territorial para lograr la
paz y la reconciliación nacional.
Hemos
tomado la decisión de conducir nuestro presente para edificar el futuro que queremos.
Exigiremos una participación política real. No aceptamos por ningún motivo, ser
simples consultores, adornos de mesa para las políticas públicas, leyes,
decretos juveniles y los planes de desarrollo. No compartimos el eufemismo de
democracia que se nos da a partir del estatuto de 1622. No queremos ser
unicamente consultados, queremos ser determinadores de las políticas y los
recursos que se destinan para nuestro porvenir.
Convocamos
a la continuidad del proceso del XI Festival Nacional de la Juventud, a la
promoción de la red nacional de plataformas de juventud, a la I Escuela
Nacional de Liderazgo Juvenil y a la Marcha Nacional por los derechos de la
juventud, como elementos que estarán ligados a la agenda e iniciativas de
articulación para impulsar un gran movimiento juvenil por la paz y la
reconciliación, que surge como fruto del movimiento de los festivales.
Hacemos
un llamado al Estado Colombiano a garantizar el proceso de implementación de
los acuerdos. Con preocupación señalamos el proceso de renegociación de lo
acordado por los mecanismos jurídicos, que intentan quitarle piso a lo pactado.
DE igual manera eleva nuestra preocupación el sistemático asesinato a líderes
sociales y miembros de las FARC -EP reincorporados. Tememos que se esté
desarrollando un nuevo genocidio en Colombia. La primera garantía del proceso
de implementación es la garantía de la vida.
En
solidaridad con las y los jóvenes fronterizos, demandamos un tratamiento
acertado con el hermano país venezolano. Abrir el relacionamiento entre los Estados,
y los gobiernos de la región, para restablecer la línea limítrofe e impulsar
una política pública que permita contrarrestar conjuntamente el proceso de
paramilitarización, prostitución, desempleo y marginalidad juvenil, es la tarea
del momento. Al tiempo que se desarrolla una campaña en contra de la xenofobia,
a causa de la migración venezolana por motivo del conflicto político y social
interno. Estamos convencidos que la solidaridad y la auto determinación de los
pueblos, son dos principios determinantes en la relación entre Estados, y
demandamos del gobierno colombiano, evitar la intromisión y generar propuestas
que realmente impacten positivamente la vida de jóvenes que hoy viven en la
frontera.
Queremos
agradecer la participación de los delegados internacionales y a la Federación
Mundial de la Juventud Democrática, por su acompañamiento y aportes, que nos
dan elementos para ayudar a la construcción de esa nueva institucionalidad
juvenil por la paz y la reconciliación. Saludamos el XIX Festival Mundial de la
Juventud y los Estudiantes, a realizarse en Sochi, Rusia, del cual esperamos
contar con una gran delegación que cuente ante el mundo los avances en la
consecución de la paz, en nuestro país.
Nuestro
corazón se entusiasma y palpita ante la convicción de transformar nuestra realidad.
Entendemos que no será una tarea fácil, sabemos que no es de un día para otro que
realizaremos los cambios de nuestro país. Pero las dificultades que vamos a
sortear, solo nos harán más creativos y más fuertes. Nuestra iniciativa tiene
la fuerza suficiente al ser dirigida por jóvenes que nos unimos sin distinción
de identidad política, etnia, sexual, de género y creencia religiosa, para
decirle al país y al pueblo colombiano, que acá estamos nosotros, los jóvenes,
brindando nuestras manos, nuestro entusiasmo, alegría para defender y proteger
la paz, y lograr la reconciliación nacional.
XI Festival Nacional de
la Juventud
Medellín, 21 de agosto
del 2017



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