Visas especiales de paz, garantía para la implementación del acuerdo
“Los extranjeros disfrutarán en Colombia de los mismos derechos civiles que se conceden a los colombianos” y que “Asimismo, […] gozarán, en el territorio de la República, de las garantías concedidas a los nacionales”. Artículo 100 CN
Por: Claudia Quintero
FIPU PRESS
El gobierno nacional, dentro del mecanismo de Fast-Track, tramitó el Decreto Ley 831 de 18 de mayo de 2017 “Por medio del cual se crea la visa de Residente Especial de Paz", que brindaría la
regularización a los extranjeros que militaron armadamente en las FARC y ahora
hacen tránsito a la vida civil. La visa especial de paz facilitaría su
participación en el proceso de verdad, justicia, reparación y no repetición.
A
su vez la Procuraduría General de la Nación el 23 de junio, pidió a la Corte
Constitucional declarar inconstitucional el decreto- Ley por considerar que no
es el mecanismo apropiado para otorgar las visas, advierte el Ministerio Público
que dentro del trámite ordinario se podía realizar dicha acción sin necesidad
del mecanismo de Fast Track.
La
seguridad jurídica para los extranjeros que militaron en las FARC y ahora serán
parte del proceso de implementación es necesaria, so pena de que, a futuro,
puedan ser expulsados masivamente del país, contrariando las normativas
internacionales respecto a migración, adoptadas por Colombia.
Según
el censo socio económico “Caracterización comunidad FARC EP” presentado el pasado 6 julio y realizado por la
Universidad Nacional y Consejo Nacional de Reincorporación, indicó que en las
FARC hay 84 extranjeros, serían ellos los beneficiarios de la “Visa Especial de
Paz”.
Alexandra
Nariño (Tanja Nijmeijer) es una mujer fariana, nacida en Holanda, que lleva 15
años en Las FARC y en Colombia, de su origen no conserva ni el acento, el cual
es ciento por ciento campesino. Su piel ya dorada del sol, refleja a una
colombiana más que construye la paz, desde su trabajo como comunicadora en la
guerrilla.
Alexandra,
tiene su pareja en Colombia, - otro guerrillero-. Su arraigo luego de 15 años
de militancia guerrillera, de los cuales participó 5 años de negociación de
paz, es aliciente para demostrar que ella y los demás militantes
internacionalistas son parte tangible del acuerdo de paz y aportarán a la
verdad y la no repetición.
Es
necesario de la Corte Constitucional ratifique la exequibilidad del decreto,
para proseguir avanzando en la paz, garantizando aquellos que entregaron sus
armas la posibilidad de participar en la construcción de un nuevo país.




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