Los Defensores de Derechos Humanos son los más amenazados en Colombia: Diego Fernando Mora
“Conocer de primera
mano la realidad de las poblaciones más vulnerables del país es un ejercicio
totalmente necesario para cualquier funcionario público, de hecho, debería ser
obligatorio, pues vivir estas experiencias es de vital importancia para
realizar una gestión efectiva y que responda verdaderamente a las necesidades
de las comunidades”
Por: Claudia Quintero
FIPU
PRESS
Diego
Fernando Mora fue elegido por su capacidad gerencial, de la empresa privada
saltó a la función pública, la dirección de la Unidad Nacional de Protección,
una de las entidades más importantes en el contexto de conflicto y paz en
Colombia.
Una
entidad relativamente nueva con un antecedente de mala administración, corrupción y
desorden, viene a cumplir un rol importante en la construcción de paz, cuidar
de líderes sociales y de los miembros del partido político que surja de las
FARC EP.
Mora
concedió una entrevista para FipuPress, con el propósito de escuchar todas las
voces, en especial en el marco de la preocupación por las muertes de líderes
sociales en Colombia.
Claudia Quintero: Se
han denunciado aumentos en asesinatos y agresiones a líderes sociales en
Colombia desde que empezaron los diálogos de paz, en especial el 2016 registran
cifras altas en Defensoría del Pueblo y en Organizaciones no gubernamentales.
¿Cuál es la causa de este fenómeno tan particular y preocupante para la
sociedad colombiana?
Diego
Fernando Mora; De acuerdo con el trabajo que se viene realizando con el PMU (Puesto de Mando Unificado) para hacer seguimiento a casos
de asesinatos y amenazas contra líderes sociales, hemos detectado 3 causas
específicas: Las agresiones en contra de líderes sociales que están en zona de
afectación de minería ilegal y corredores de narcotráfico, Afectaciones en
contra de ciudadanos que hacen parte de las juntas de acción comunal. Según el
Ministerio del Interior, a la fecha hay aproximadamente 7 millones de personas
inscritas, lo cual lo convierte en un universo bastante amplio y otras en contextos locales de conflictos que se
presentan al interior de organizaciones sociales o derivadas por afectaciones de
actores criminales que quieren ejercer el control territorial a través de ellas.
Es importante resaltar que de las personas que
han sido asesinadas según el reporte de Naciones Unidas en el 2016, ninguna de
ellas había reportado amenazas o solicitado protección a la Unidad Nacional de
Protección.
CQ: ¿Qué acciones más
visibles emprendió la entidad que usted dirige para hacerle frente a la
situación de los defensores de derechos humanos en Colombia?
DFM:
La acción principal es el refuerzo que hemos realizado para fortalecer nuestros
canales de comunicación con las organizaciones sociales y los líderes sociales;
de manera que recopilamos toda la información obtenida de primera mano y cuando
se presenta una amenaza o una situación del riesgo contra un defensor de
derechos humanos contamos con el relato de las situaciones en tiempo real. Gracias
a esta interlocución permanente hemos logrado atender rápidamente las
situaciones que se han presentado y que han garantizado que las personas que
solicitan protección no sufran afectaciones en contra de su vida y/o
integridad.
CQ: ¿Se agrede a la
prensa en Colombia? ¿Detecta la UNP que en Colombia se ve afectada la libertad
de expresión?
DFM: En efecto, la protección de
periodistas es una de las líneas que nosotros tenemos, ya que los periodistas
son población objeto del programa de protección. Creemos que la efectividad del
programa y la garantía para el ejercicio de la libertad de prensa y la libertad
de expresión ha sido exitosa desde el programa de la Unidad Nacional de Protección
ya que por ejemplo el año pasado la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP)
reportó que ningún periodista había sido
asesinado, en esto por supuesto, se observa la efectividad a las medidas
aplicadas por la UNP.
CQ: Respecto a la
audiencia en la CIDH dónde usted hizo parte del equipo del gobierno que estuvo
respondiendo a los cuestionamientos de las ONG y de la Comisión. ¿Esta
audiencia que aportó a la política pública de protección en Colombia? ¿Se
tomaron correctivos o mejores?
DFM:
Hemos generado un nuevo espacio de trabajo conjunto con la Dirección de
Derechos Humanos del Ministerio del Interior, para fortalecer el programa de protección
colectiva con miras a darle nivel de decreto a la resolución 1085 de 2015. Lo
anterior permitirá que, las recomendaciones que se generan a partir de la
evaluación de riesgo para grupos y comunidades puedan tener un efecto mucho más
vinculante con las entidades del estado y pueda ser mucho más efectiva la
protección colectiva que es lo que actualmente vienen requiriendo los
defensores de derechos humanos.
CQ: ¿Cuál es el grupo
más amenazado en este momento en Colombia?
DFM:
Dentro de la definición amplia que actualmente maneja la organización de
Naciones Unidas y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos respecto a
defensores derechos humanos, claramente podemos observar que son ellos los más
afectados. En poblaciones especificas se han incrementado amenazas a los
miembros de grupos étnicos y en especial a los integrantes de juntas de acción
comunal.
CQ: Lo hemos visto
visitando regiones apartadas, donde incluso tiene que llegar en helicóptero,
usted antes no había trabajado en este oficio, usted viene del sector privado.
¿Qué piensa al
encontrar estas regiones apartadas en tanta
necesidad? ¿Qué observa y que reflexión traen a usted como ser humano?
DFM:
Evidentemente, el cambio del sector privado al trabajo en el ámbito público es
abismal y para mí ha sido muy enriquecedor. Conocer de primera mano la realidad
de las poblaciones más vulnerables del país es un ejercicio totalmente
necesario para cualquier funcionario público, de hecho, debería ser
obligatorio, pues vivir estas experiencias es de vital importancia para
realizar una gestión efectiva y que responda verdaderamente a las necesidades
de las comunidades.
La
mayor reflexión es que, aunque falta mucho por hacer, tal vez como en ningún
otro período histórico de Colombia, es notorio el compromiso del gobierno
nacional por dar solución a las diferentes problemáticas de estas regiones. En
este sentido, este panorama muestra que la prevención y protección a
comunidades y defensores de derechos humanos en zonas rurales parten de una
acción integral del estado. Esto no se logra solamente con la intervención de
la Fuerza Pública o de la Unidad Nacional de Protección, si no que se requieren
acciones articuladas del estado, que es el gran reto para materializar una
política pública de prevención y protección.
CQ: ¿Qué es lo más
triste durante su gestión? ¿Y cuál es el momento más feliz o satisfactorio?
DFM: Sin lugar a dudas los
momentos más tristes es cuando un protegido pierde la vida aunque no sea
nuestra responsabilidad, es el caso del Gobernador indígena del Cauca Gerson
Acosta Salazar, que fue asesinado en el Resguardo Kite Kiwe, sitio que cuenta con
restricciones y los escoltas tienen prohibido el ingreso.
Los momentos satisfactorios son varios, cada vez que con nuestras medidas de protección logramos salvar la vida de nuestros protegidos. También, cuando se hacen efectivas las medidas de protección colectiva con enfoque diferencial, que generan un verdadero cambio en las dinámicas de comunidades enteras, proporcionándoles elementos que disminuyen los factores de riesgo y mejoran tangiblemente su calidad de vida.
Los momentos satisfactorios son varios, cada vez que con nuestras medidas de protección logramos salvar la vida de nuestros protegidos. También, cuando se hacen efectivas las medidas de protección colectiva con enfoque diferencial, que generan un verdadero cambio en las dinámicas de comunidades enteras, proporcionándoles elementos que disminuyen los factores de riesgo y mejoran tangiblemente su calidad de vida.



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