Inicia una difícil y posible negociación: los retos del gobierno y el ELN
Participación social y ciudadana, plural y plenamente autónoma es posible, si las dos partes, trabajan por un diseño, que atraiga esas voces que deben concurrir a este esfuerzo de paz, pero se requiere agilidad y un nivel de concreción.
Por: Luis Eduardo Celis
www.sur.org.co | Foto: Archivo / @vencancilleria
Cuando
este texto haya sido publicado, ya debe estar en libertad Odín Sánchez y los
dirigentes del ELN, Juan Carlos Cuellar y Eduardo Martínez Quiroz, que
salen del presidio para integrarse a la delegación de paz del ELN; estas son
medidas que buscan generar confianza y distensionar el ambiente para el inicio
de la fase pública de negociación. Con este conjunto de medidas estamos
listos para que se dé la instalación de la fase publica el próximo 7 de
febrero y puedan las delegaciones de gobierno y ELN, iniciar el trabajo hacia
la construcción de un acuerdo de paz.
Estas
negociaciones inician, cuando el país presencia el inicio de la fase de desarme
de las FARC y su transformación en una fuerza civil, que seguirá compitiendo en
el marco del Estado de derecho, con un gobierno que está en su recta final y un
debate presidencial, que cada día va a ganar mayor intensidad. Este es el
contexto de esta mesa y no son pocos los retos que debe sortear.
Para
llegar a una fase publica, han transcurrido cuatro años de trabajo y no pocas
crisis, unas más duras que otras, pero en general, lo que ha primado son
tensiones y grandes distancias para encontrar un campo común de actuación y una
dinámica de distensión. Muy por el contrario son varios los puntos que han
tensionado el trabajo de las dos partes, siendo el más evidente, la convicción
del ELN, de mantenerse en la condenable practica del secuestro y negarse de
manera firme a considerar su suspensión de manera unilateral, tema que alargó la apertura de la fase publica por casi un año, cuando se firmó la agenda y los
protocolos para llevarla adelante, desde marzo del año anterior y debieron pasar
once meses para poder dar el salto a una fase pública.
Esta
negociación tiene el desafío de lograr con agilidad acuerdos en un diseño de
participación de la sociedad y ojalá en temas humanitarios que creen un
ambiente de distensión, que haga prosperar el trabajo en mejores condiciones y
sin los estropicios de la violencia que se ejerce de lado y lado, que solo
mantiene y profundiza heridas y espanta a sectores ciudadanos que podrían
trabajar por el éxito de esta mesa, pero que la conflictividad armada los aleja
y los atornilla más en su escepticismo, sobre la perspectiva de un acuerdo de
paz que ven más como un imposible.
Participación
social y ciudadana, plural y plenamente autónoma es posible, si las dos partes,
trabajan por un diseño, que atraiga esas voces que deben concurrir a este
esfuerzo de paz, pero se requiere agilidad y un nivel de concreción, bajar del
discurso de la participación, a lo concreto de regiones, temas, actores, que
deban concurrir con sus propuestas e iniciativa al diseño de una democracia de
mayor calidad y unas transformaciones que nos permitan llenar de contenidos
este acuerdo, todo ello es posible si hay voluntad, trabajo y propuestas
logrables.
Cuando
se inicia esta fase publica, el ambiente para esta negociación no es el mejor,
ya de por sí la ciudadanía colombiana ve el tema de la guerra y la paz, sin
emoción; no hay mayor entusiasmo por esta negociación y en muchos sectores se
siente la fatiga. Pero con lo que hay, debemos trabajar por que este proceso
marche y marche bien, tarea donde el ELN y el Gobierno colombiano tienen las
mayores responsabilidades, si ellos se lo proponen, pueden rodear esta mesa de
energías ciudadanas.
Durante
años hemos buscado una mesa pública entre Gobierno colombiano y ELN, ahora allí
está, es la hora de jugar este partido por la paz completa, es un buen partido
para una Colombia que debe y puede cerrar este alzamiento armado de más de
medio siglo, sacar la violencia de la política, así sea solo desde el lado
izquierdo plenamente, ya es un logro.
*Luis
Eduardo Celis es asesor de la Corporación Paz y Reconciliación



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