“Los que nunca se fueron”
Nunca se fueron, siguen ahí, en las regiones exterminando al pensamiento diferente, y en las redes sociales intimidando a los defensores de derechos humanos. Son los mismos que “impusieron el orden” con masacres, asesinando campesinos, comunistas, gais y prostitutas, matando políticos y líderes sociales.
Por: Claudia Quintero
FIPU
PRESS
Ante
los recientes hechos de amenazas, atentados y asesinatos sufridos por
defensores de derechos humanos, un líder social me dice indignado: “¡Están alborotados!”.
¿Quiénes? “Los que nunca se fueron”, responde.
En
los últimos días fuerzas oscuras realizaron un atentado contra Argemiro Lara de
Fensuagro en Sincelejo, asesinaron a Erley Monroy dirigente ASCAL-G en San Vicente Del Caguan, Caquetá, atentaron
contra Danilo Bolaños, líder de Astracan en Nariño, asesinaron de Didier Losada
Barreto, dirigente campesino en San Juan del Losada, área de San Vicente del
Caguán, atentaron contra Víctor Hugo Cuéllar en San Vicente del Caguán, Caquetá,
y asesinaron a Rodrigo Cabrera, hermano del líder de víctimas de Policarpa, Nariño.
Nunca
se fueron, siguen ahí, en las regiones exterminando al pensamiento diferente, y
en las redes sociales intimidando a los defensores de derechos humanos. Son los
mismos que “impusieron el orden” con masacres, asesinando campesinos,
comunistas, gais y prostitutas, matando políticos y líderes sociales; es la
herencia maldita de los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC),
un plan que en su momento fue apoyado por el Estado y con complacencia y fondos
internacionales, entregó armas a personajes que sin ofender podríamos llamar “dementes”.
Hoy son el gran problema para construir la paz, desde la política sus coaliados
se empeñan en impedir que el acuerdo sea implementado y desde las regiones a
gatillo suelto silencian las expresiones de paz.
“El
responsable de la masacre de campesinos en San Vicente del Caguán es el Alcalde
del Centro Democrático. Estigmatiza a los pobladores”, manifestó Aida Avella,
Presidenta de la Unión Patriótica, en la red social Twitter.
En
su carta abierta al Presidente Juan Manuel Santos, las FARC le dijeron que “Colombia
entera recuerda, que usted, en un acto de valor moral reconoció la culpabilidad
del Estado en el exterminio de más de 5.000 líderes de la Unión Patriótica.
Este es un importante paso en el proceso de reparación, pero nadie se explica
por qué, si hay determinación de acabar con la guerra sucia, no se toman las
decisiones que efectivamente desarticulen el paramilitarismo”.
El
Gobierno de Colombia ha solicitado que la Misión de Apoyo al Proceso de Paz
(MAPP/OEA) continúe desplegada en los territorios más afectados por el
conflicto armado, y el Presidente Juan Manuel Santos afirmó en la red social Twitter:
“Convoqué a Comisión de alto nivel de Derechos Humanos para tomar acciones
contra crímenes y agresiones a líderes sociales. Paz en Colombia no da espera”,
se reconocen esas voluntades, pero las autoridades de policía, la fiscalía y la
justicia colombiana no se puede permitir otro genocidio como el ocurrido con la
Unión Patriótica.
“No
hay garantías, para continuar la labor de los líderes sociales. El gobierno
debe intervenir en las regiones de manera inmediata, esclarecer esos hechos y
brindar garantías”, afirma Daimer Quintero, excombatiente de la guerrilla de
las FARC y líder social.
Los
grupos armados posdesmovilización, son la gran preocupación de quienes
construimos la paz, no en vano junto a FIPU, he investigado éste fenómeno y
pronto lanzaremos el libro “Bandas criminales y trata de personas: la
esclavitud humana como fuente de financiación del paramilitarismo
posdesmovilización en Colombia”.
La
Paz merece una oportunidad, no podemos dejarla ir, y que sigan ganando los violentos.



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