Arabia Saudí, cuando el capital está por encima del ser humano
Foto: Izquierda Unida Castilleja de la Cuesta
Andrés Rodas - FIPU
"Eso es como preguntar,
¿Va a dejar de pegar a su mujer?” respondió Abdullah Al-Saud, embajador saudí
en Estados Unidos, al ser preguntado
hace unos días, si su país seguiría bombardeando con armas de racimo a la
nación vecina de Yemen.
Arabia Saudí, país aliado de
Occidente viola continuamente los Derechos Humanos, debido a la forma de
legislar la nación mediante la sharia, que contempla la pena de muerte para
delitos de distinta índole que se desvíen de los mandatos de Alá.
Esta violación a los
Derechos Humanos se presenta de forma desmesurada especialmente contra las
mujeres.
Pese a los esfuerzos de la
comunidad internacional y la adopción de
instrumentos mundiales para proteger los derechos de la mujer, la violación de estos
sigue siendo fuerte y sistemática.
A finales del año 2004 las mujeres ni siquiera podían poseer un carné
de identidad, su nombre estaba incluido en el documento de identidad de su
padre.
Los clérigos del país
consideran que el acceso de las mujeres a las urnas es causa de corrupción y
contrario a su castidad. Aunque en el año 2015 las mujeres consiguieron el
derecho al voto, este todavía presenta muchas limitaciones para ellas.
La educación es también
tradicionalmente enfocada solo para el género masculino, llegando a prohibir el
ingreso femenino a carreras como ingeniería y derecho. El 81% de estudiantes
universitarios son hombres en Arabia Saudí. El enfoque retrógrado en el país
oriental ha llevado a muchas niñas a abandonar la escuela a una temprana edad.
La violencia doméstica es
uno de los problemas más serios de las mujeres saudíes. Los hombres golpean a
las mujeres sin ninguna repercusión
legal o un rechazo social. El embajador saudí en Estados Unidos Abdullah
Al-Saud, lo evidenció de una forma muy clara con su “broma”.
Las mujeres son consideradas meras anexiones a
las vidas de los hombres en este país de Oriente Medio, siguen un estricto
código de vestimenta con el uso del burka, tienen totalmente prohibido conducir
un vehículo, deben tener un hombre “guardián” que las acompañe a la mayoría de
sus actividades. En algunos lugares como bancos, restaurantes y tiendas tienen
la entrada prohibida sin un miembro masculino de su familia acompañándolas.
Además Arabia Saudí es un
país donde se lleva de manera forzada a víctimas de trata de personas, con propósito de
servidumbre involuntaria y explotación sexual.
Después de estas que son
algunas de las características del gobierno saudí hacia las mujeres creando así
un “aparheid de género” nos preguntamos:
¿Cómo es posible que este
sea el principal aliado para EE.UU y Europa en Oriente Medio?
La respuesta es simple,
Arabia Saudí es uno de los tres principales productores de petróleo en el
mundo. Sus reservas petrolíferas son las segundas más grandes del planeta solo
superadas por las reservas venezolanas.
Además, cuenta con un lugar
privilegiado dentro del orden económico mundial, en tanto que puede controlar
el precio del petróleo aumentando o disminuyendo su producción local.
Para los países occidentales los negocios con esta
potencia petrolífera son más importantes que la continua violación de los
Derechos Humanos hacia su población, y en especial dirigida hacia las mujeres.
Para este sistema injusto y
sus aliados, el capital está por encima del ser humano.



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