El turno de Hillary Clinton
Hillary Clinton es una persona belicista, pues siempre ha apoyado la intervención militar de sus tropas en cualquier lugar del planeta en el que Estados Unidos tenga intereses.
Por: Andrés Rodas
FIPU
PRESS
Las
elecciones de Estados Unidos se llevarán a cabo el próximo 8 de noviembre. El Partido
Republicano estará representado por el candidato Donald Trump, mientras que los
demócratas se verán reflejados en la candidata Hillary Clinton.
La
decisión que tomen los estadounidenses ese día será de trascendental
importancia, pues estas campañas presidenciales y debates siempre han tenido el
rasgo principal de generar un impacto social en casi todos los países, ya que
se debate el futuro del actual imperio en materia económica, bélica o de
relaciones internacionales, estas últimas son las políticas que podrían afectar
al resto del mundo.
En
esta ocasión se ha ignorado prácticamente el debate político, esta disputa ha
pasado a ser un circo mediático de ataques personales entre los candidatos.
Si
algo podemos sacar en claro de esta carrera a la Casa Blanca es que el sistema estadounidense
parece estar imponiendo lo que hemos llamado: “menos malo”, que en este caso
sería Hillary Clinton, respecto a Donald Trump.
Todo
esto se trata de un espectáculo electoral cuyo objetivo es lograr que Hillary
Clinton sea la “primera mujer presidenta de los Estados Unidos”
¿Pero en realidad es lo
“menos malo”?
Las
propuestas descabelladas del representante republicano son: construir un muro
en la frontera sur, expulsar los once millones de indocumentados o imponer una
dura política migratoria, entre otras. Esas proclamaciones xenófobas y
discriminatorias opacan claramente las intenciones que puede tener Hillary
Clinton para el futuro de su nación y el resto del mundo.
Hillary
Clinton es una persona belicista, pues siempre ha apoyado la intervención
militar de sus tropas en cualquier lugar del planeta en el que Estados Unidos
tenga intereses.
El
Plan Colombia que ideó junto a Bill Clinton puede ser un ejemplo de cómo apoyó
guerras que no le tocaron de cerca, pues bien sabido es el baño de sangre que
supuso la aplicación del Plan Colombia.
En
2002 apoyó desde su cargo de senadora el golpe fallido contra el que fuera
presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Así mismo en 2009 como secretaria general
de Estado respaldó el golpe que dio como resultado el derrocamiento de Manuel
Zelaya en Honduras, la consecuencia fue una ola de violencia que se generó en
el país centroamericano.
La
candidata demócrata confesó en 2012, con una tranquilidad pasmosa además, que fueron los EE.UU quienes crearon y
financiaron a Al-Qaeda. [1]
De
un tiempo a esta parte hemos sido testigos de los diversos “golpes blandos” que
se están aplicando al continente latinoamericano, respaldados también por
Hillary Clinton.
Por
no hablar del apoyo en hundir a Libia en el caos de la guerra, conflicto bélico
que se ha extendido al centro de África
y también ha golpeado Europa. Guerra en la que fueron una vez más creadores,
partícipes y financiadores.
El
lema de los gobiernos estadounidenses parece ser siempre el mismo, “o estás
conmigo, o estás contra mí”.
Tras
veinte años, la familia Clinton en complicidad con los medios de comunicación
y Wall Street, está a punto de conseguir
el objetivo de poner a la primera presidenta de EE.UU en la historia.
A
lo que realmente le debemos tener respeto y cuidado es al próximo mandato de
Clinton, pues ahora es la “buena” de la película. Esto puede llevar como
consecuencia a que logre intervenir nuevamente en Latinoamérica y el resto del
mundo, pero con el apoyo moral de los gobiernos.
Hillary Clinton, en realidad, no es lo “menos malo” que le puede pasar a EE.UU, es lo más peligroso que le puede pasar a su pueblo y al resto de naciones.
Hillary Clinton, en realidad, no es lo “menos malo” que le puede pasar a EE.UU, es lo más peligroso que le puede pasar a su pueblo y al resto de naciones.



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