"Me enamoraba cada vez más de la lucha": RT muestra la cara femenina de las FARC
Colombia
camina hacia la paz con pasos indecisos. Y mientras el país no acaba de
decidirse por el camino a tomar, miles de colombianos siguen viviendo en la
selva como miembros de las FARC con la esperanza de poder incorporarse en breve
a la vida civil y dejar atrás una guerra que dura ya más de medio siglo. Pero
en sus vidas no solo hay armas: hay familia, amor, amistad. Hay arrepentimiento
y hay orgullo. Y sobre todo, hay un estilo de vida diferente al que la mayoría
de la gente conoce.
RT
se ha adentrado en las entrañas de las selvas colombianas en las que se
refugian miles de rebeldes de las FARC, que desde hace más de medio
siglo luchan contra el Gobierno de su país. Las mujeres constituyen
alrededor del 40% de esta guerrilla.
"Vengo
de una familia muy pobre. Al ver que no tenía opción de estudiar,
tomé la decisión de unirme a las FARC (...) veía a la guerrilla
andando por ahí y ayudando mucho a la gente, dándoles medicinas... y entonces
empecé a enamorarme de ella", cuenta Cristina, de 27 años y miembro
de las FARC desde los 13 años. "Una vez aquí me fui enamorando cada vez
más de la lucha, porque es muy justa", añade.
"¿Por
qué me abandonaron?"
Muchos
estudiantes escolares de primaria de Medellín nunca han visto batallas con
carros de combate y helicópteros en sus calles, pero eso no significa que ellos
o sus familias no se hayan visto afectados por el conflicto.
Es
el caso del hijo de la comandante de pelotón Patricia, de 40 años, y más de 20
a sus espaldas en la guerrilla. RT fue a visitarle. "Yo nunca les conté a
mis amigos que mi mamá y mi papá son guerrilleros, lo guardo en secreto",
confiesa el menor. "La pregunta que le quiero hacer a mi mamá y a mi
papá es, ¿por qué me dejaron desde chiquito?", afirma.
Por
su parte, Patricia reconoce que desde las selvas colombianas una no puede darle
a sus hijos "ese amor de madre que se merecen cuando nacen". "A
veces es mejor no tenerlos porque ellos se quedan por allá y ya el amor pasa
a ser la lucha que libra una aquí", indica.
Fusión
con la población local
El
'Che' Guevara escribió que el éxito en la guerra de guerrillas depende del
apoyo de la población local. A menudo no es fácil distinguir entre un miembro
de la FARC y un simple campesino, pero cuando los guerrilleros cambian el
camuflaje y las botas militares por botas de fútbol y ropa de deporte,
distinguirlos pasa a ser imposible.
"El
fúlbol es muy importante porque jugamos con las compañeras civiles. Eso
nos hace sentir orgullosas", declara Valentina, de 19 años y miembro de
las FARC desde los 13 años. La joven sostiene que es mentira que a la guerrilla
se ingrese "a la fuerza". "Vine aquí y me gustaron las
FARC", sostiene Valentina, añadiendo que ella se unió a la
causa al ver la pobreza, la desigualdad y la miseria que rodea a diario a
la población.
"Miedo
a que el Gobierno trame algo"
Cristina
confiesa que "todos los guerrilleros" sienten miedo de que el
Gobierno esté tramando algo para después de que la guerrilla deje las armas y
empiecen "a acabar" con ellos. "Ya uno tiene experiencias y ha
visto lo que ha pasado con otros movimientos. Sentimos miedo pero estamos
optimistas y esperamos que el Gobierno cumpla", concluye.
Por
su parte, Oriana, que pasó 7 años en prisión por colaborar con las
FARC, critica las dificultades que interpone el Estado en relación a la
reinserción de los guerrilleros. "Al salir [de la cárcel] una amiga
me ayudó a buscar un trabajo. Duré trabajando como 4 meses y al darse cuenta de
que yo era guerrillera, me echaron", relata esta mujer de 35 años.
"El mismo Estado le obliga a uno que se vuelva a la guerrilla otra vez
porque no brindan garantías", denuncia.
Por: RT
Por: RT



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