II Cumbre Mujeres y Paz: “Soy Mujer, Soy Paz”
500 representantes de aproximadamente 700 organizaciones y movimientos sociales de todas las regiones del país se dieron cita en un encuentro con el que se busca pactar un acuerdo de agenda para el seguimiento y la verificación del enfoque de género en la implementación del Acuerdo Final de La Habana.
Por:
Claudia Quintero
FIPU
PRESS
“Esta cumbre es muy
importante para poder construir colectivamente planes de incidencia, buscar
aliadas en los territorios, para poder implementar los acuerdos, si no, no
lograríamos nada”, Beatriz Quintero - Red Nacional de Mujeres.[1]
En
estos cuatro años de proceso de paz, las mujeres han tenido una incidencia
importante y transformadora. La subcomisión de género realizó una importante
labor en la visibilización del enfoque diferencial de género.
La
II cumbre “Mujeres y paz” citada este 19, 20 y 21 de septiembre de 2016, tuvo
como eje principal los acuerdos logrados en La Habana, con el lema
“participamos y decidimos”, mujeres de todo el territorio nacional se juntan
para dejar claro que las mujeres participan y deciden en la construcción de la
paz.
500
representantes de aproximadamente 700 organizaciones y movimientos sociales de
todas las regiones del país se dieron cita en un encuentro con el que se busca
pactar un acuerdo de agenda para el seguimiento y la verificación del enfoque
de género en la implementación del Acuerdo Final de La Habana.
Para
Belén Sanz, representante de ONU Mujeres en Colombia, esta versión se realiza
en un momento crucial en términos de construcción de paz y marca “el
posicionamiento de las mujeres ante la implementación de los acuerdos y ante lo
que puede ser un acuerdo de posconflicto donde tengan un rol determinante en la
transición que va a vivir el país”[2].
Las
propuestas de la I Cumbre de Mujeres y Paz, fueron recibidas por las dos
delegaciones, Gobierno y FARC-EP, y se constituyeron en insumos importantes
para la subcomisión de género y para el “Acuerdo final para la terminación del
conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Sin lugar a dudas,
la incidencia y la participación de las mujeres han sido importantes en el
proceso de conversaciones entre el Gobierno y las FARC-EP. Se han fortalecido
procesos de movilización, organización y denuncia de las mujeres y sus grupos.
Se han elaborado agendas concertadas para incidir en la Mesa; las
organizaciones de mujeres desde lo territorial han consolidado propuestas,
procesos de movilización y articulación. Las mujeres víctimas han ganado
autonomía, y se han arriesgado con mucho valor a motivar y hacer organización
desde su situación de víctimas.[3]
“También es una oportunidad gigante para
reconocer a las mujeres víctimas, a sus organizaciones. Poner sobre la mesa,
¿Qué fue lo que nos pasó? ¿Por qué la guerra afectó de manera tan dramática,
desproporcionada, tan especial a las mujeres, a las niñas, a las personas con
orientación sexual diversa? Tratar de explicar qué fue lo que nos pasó como
sociedad, por qué terminamos en lo que terminamos y adoptar una agenda de no
repetición”, afirmó Catalina Díaz, Directora de Justicia
transicional del Ministerio de Justicia.
“Estamos teniendo muchas iniciativas de cómo
poder vincular ese enfoque de género que está en los acuerdos de manera
general, a un enfoque de género ya mucho más concreto, dentro de los programas,
dentro de los planes, dentro de las instancias que están contempladas en esos
acuerdos y cómo en cada región y en cada territorio, ese enfoque de género se
materializa, ya no como una intención, como un principio, sino con efectos
reales sobre los territorios”, dijo Diego Bautista,
asesor asuntos de paz para el postconflicto.
“¿Quien conoce mejor a las mujeres que las
mujeres mismas? (Miriam Coronel ex negociadora de paz en
Filipinas)
[1] (La
Red Nacional de Mujeres es una alianza de diversas organizaciones sociales de
mujeres independientes que trabajan por la realización integral de los derechos
humanos en el país con un enfoque feminista)



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