“El mejor sitio para los jóvenes es la política”
Conversación con Daimer Quintero, ex combatiente de la
guerrilla de las FARC y líder social, constructor de paz.
Por: Claudia Quintero
FIPU
PRESS
La
reincorporación será una de las palabras más sonadas en este proceso que
inicia, salir de la cotidianidad de la guerra para el ejercicio político sin
armas, es un cambio del cielo a la tierra, proceso que debe ir acompañado de
solidaridad, apoyo y oportunidades de crecimiento personal y grupal.
Conocí
a Daimer hace 2 años en Medellín en un evento, es un joven comprometido con la
causa social, interesado en la comunicación alternativa. Aquel día sin mucha
interacción quedó dentro de mis contactos y empezamos una amistad virtual.
Daimer
fue combatiente de las FARC-EP, aunque aún su corazón y su forma de vida se
ciñe a lo que le enseñaron allí. Disciplina, trabajo duro, orden y excelencia
en la presentación personal, entre otras místicas que le hacen una persona para
mí “diferente”.
Yo
no había interactuado de cerca con un exguerrillero, fuimos a tomar un café, un reencuentro que tuvimos hace algunos días. Primero
observa muy bien el sitio donde va a estar, sus ojos examinan las demás mesas,
recorre con la mirada todo el lugar. Reconozco que me alcanzó a poner nerviosa,
pero entiendo: una persona “reintegrada” debe tener temores o simple precaución
en cada paso que da. Y no es para menos, con el precedente de la Unión
Patriótica y el genocidio del cual fue víctima, el temor es latente.
En
Colombia se hablaba de “desmovilizados”, pero luego muchos dijeron jamás
dejaremos de “movilizarnos” por nuestras ideas, ahora sin armas. Así que se
empezó a hablar de “reintegración”, y ahora en el Acuerdo Final el Gobierno y
las FARC hablan de “reincorporación”, como el proceso de pasar de la vida
militar subversiva a la vida civil, sin dejar su esencia política.
La
primera pregunta que le lancé es la típica que se hace a un excombatiente; yo
quería saber por qué se fue para la guerrilla, así que le dije… ¿Daimer por qué
ingresaste a las FARC EP? Me respondió: (con un tono militar y con una seriedad
profunda) “La falta de oportunidades y
desigualdad que tenemos en nuestro país, fue la causa principal para que yo
ingresara a la guerrilla. Nací y me crie en el campo, allá en la finca era
común ver a la subversión, terminé mi bachillerato y quise estudiar en la
universidad pero no fue posible porque no teníamos recursos para cubrir esos
gastos. Mi familia es de ideas revolucionarias, mi abuelo resistió la guerra
bipartidista, y siempre me hablaron del comunismo en mi casa”.
Continuó
– “Mis tíos fueron luchadores y a ellos
los mataron los paramilitares por sus ideas comunistas, así que eso fue un
compromiso para mí. A mi papá lo mataron los paramilitares cuando yo tenía dos
años. Así que me preguntaba ¿Qué más hay para mí? La guerra misma me llevó, sin
poder formarme por falta de recursos y ante una historia de persecución
violenta en mi familia, por causa de pensar diferente, no tenía más opción que
ingresar a la guerrilla.”
Continúe
mi “indagatoria”, ya interesada en escudriñar pormenores de la historia. ¿Fue
obligado?, le pregunté... No, ¡cómo se le
ocurre!, –responde–. “Los “muchachos”
siempre pasaban por la finca de mi mamá, los muchachos son los guerrilleros – Me
aclara–. Ellos me decían por qué luchaban
y cuál era su propósito. Fue mi decisión, yo lo quise, yo lo decidí”.
Daimer
en la guerrilla era llamado “Julián”, y me cuenta orgullosamente cómo fue
formado por una mujer, por motivos propios se reserva su nombre, pero militar y
políticamente fue formado por una guerrillera, que dejó en él no solo dicha
formación “fariana”, sino grandes sentimientos de amistad, cariño y
solidaridad. Entonces si amaba tanto la militancia guerrillera, le pregunté ¿Por qué se desmovilizó? – se sonroja,
parece ser un tema que no le gusta tocar, pero amablemente me cuenta: “En el movimiento se decía que quien se
desmovilizaba estaba “traicionando” al movimiento, pero yo creo que no se le
puede llamar traición cuando una persona decide salir del grupo armado para
salir al ámbito civil, a hacer lo mismo pero ahora desde otra perspectiva, sin
armas. Las personas que nos salimos y continuamos la lucha por el pueblo y las
comunidades más desprotegidas no somos traidores. Pero eso ahora cambió, ahora
todos van a estar reincorporados a la vida civil y la palabra “reincorporación”
ya se toma con más tranquilidad, yo me desmovilicé porque necesitaba mis
documentos de identidad para moverme, pero yo jamás traicioné mis ideales, por
el contrario me propongo seguir trabajando por la gente y mi sueño es
participar políticamente”.
Daimer,
para finalizar – le dije–, háblame sobre el proceso de paz, ¿qué opinas de todo
lo que está pasando y el futuro (no armado) que le espera a las FARC EP?
“El proceso de paz es
un paso muy grande que ha dado el movimiento, de ser un grupo político y
militar a ser un movimiento netamente abierto político, ese siempre ha sido el
propósito del movimiento, desde sus inicios las banderas de Jacobo y Manuel
siempre fue buscar la paz por la vía menos dolorosa, pero no estaban dadas las
condiciones, esta vez ha sido el proceso que más lejos se ha llegado y, el que
considero, el que tendrá éxito en la búsqueda de la paz”.
Dentro
de su plan de vida y lucha , Daimer está trabajando en un proyecto llamado “Di-PAZ”, un plan de acompañamiento integral a
reintegrados en el posacuerdo, con miras a promover la reintegración con
garantías, no solo de guerrilleros, también de todo joven que se enliste en grupos
armados, bandas o pandillas. “Los jóvenes
lejos de las armas, el mejor sitio para los jóvenes es la política”, afirma.
Esa frase me conmueve, se la escuché alguna vez a Cristina Kirchner, y la creo
cierta; Daimer me lo confirma, a sus 23 años y sus deseos de servir a la
comunidad desde los cambios sociales y la participación política, me reafirman
la necesidad de construir la paz, para ellos, para esos jóvenes a los que les
debemos todas las oportunidades, para que no tengan que volver a empuñar un
arma.



Comentarios
Publicar un comentario