La crisis política en España no es un fenómeno reciente
Algunos nos dimos cuenta de que en España no existía aquello de la democracia, pues la crisis que las élites crearon la pagó y la sigue pagando el pueblo; algunos nos percatamos de que en realidad estábamos en una dictadura del capital coordinada por las élites financieras.
Por:
Andrés Rodas
FIPU
PRESS | Imagen: pulso.es
España
está viviendo la campaña electoral más larga de su historia reciente,
actualmente asume un gobierno interino que no puede disponer de los
presupuestos ni trazar y ejecutar planes de gestión; esto se debe a que ningún
partido ha sacado mayoría absoluta para gobernar y no se han formado
coaliciones que permitan formar gobierno, lo cual empeora considerablemente la situación
que atraviesa el país cuyo desempleo llega al 22 %, la deuda pública alcanza
casi el 100 % del PIB y el número de
personas sin ningún ingreso supera los 7 millones. Desde Bruselas, la Unión
Europea ha manifestado su preocupación con el actual escenario político
español, y pide a los partidos llegar a un acuerdo para evitar que se agrave
aún más la crisis económica.
La
razón inicial de esta situación parece sencilla, el bipartidismo PP y PSOE, que
tradicionalmente se turnaban el poder, está decayendo, debido a la entrada en
el escenario político español de la coalición Izquierda Unida-Podemos que pasó
a denominarse “Unidos Podemos” y del partido “Ciudadanos” que se sitúa en el espectro
como centroizquierda.
Muchos
creen que la crisis política que está atravesando el país Ibérico se remonta a
las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015, producto de que ningún
partido pudo obtener la mayoría y no crearon ningún tipo de coalición entre
ellos para gobernar. Lejos de la realidad, la crisis política en España comenzó
antes, concretamente en 2008 cuando estalló la crisis económica mundial y se ha
extendido hasta nuestros días.
Algunos
nos dimos cuenta de que en España no existía aquello de la democracia, pues la
crisis que las élites crearon la pagó y la sigue pagando el pueblo; algunos nos
percatamos de que en realidad estábamos en una dictadura del capital coordinada
por las élites financieras, esas élites eran quienes gobernaban y no el partido
de turno.
Empezaron
las inyecciones de dinero que provenían de las arcas del Estado a los bancos
con riesgo de quiebra, estos mismos bancos a su vez comenzaron a realizar
desahucios, es decir, los pobres a los que les vendieron “el paraíso” ya no les
servían para engordar un poco más sus bolsillos, con lo cual había que sacarles
el último beneficio que pudieran, el dinero que pagaron por la hipoteca
concedida más su vivienda. El capital por encima del ser humano, gente sin casa
y casas vacías sin gente. Además fuimos testigos de diversos casos de suicidios
provocados por este inhumano mecanismo. El gobierno del Partido Socialista
Obrero Español (PSOE) hizo más bien poco por mejorar la situación de esas
personas, en realidad no podía hacer mucho, pues las reglas del sistema
económico que predomina en el mundo están escritas.
Momento
que aprovechó Mariano Rajoy, en ese entonces secretario general del Partido
Popular (PP), para prometer mejores días a la ciudadanía; se ganó la confianza
de la población partícipe de aquellas elecciones generales, obtuvo la mayoría
absoluta.
A
Rajoy no le bastó con incumplir todo lo que había prometido, sino que también
castigó a la población con una serie de reformas que ahondaron más la profunda
crisis en la que se encontraba España.
El
partido que representa Rajoy (PP) fue fundado por Manuel Fraga[1], uno de los principales aliados del dictador
Francisco Franco; el PP emergió de las filas del franquismo. Durante la
dictadura franquista la corrupción de los cargos públicos fue absoluta, pues
muchos empresarios, líderes políticos y militares afines al régimen hicieron
grandes fortunas.
Eso
parece no haber cambiado, pues en el transcurso de todos estos años la
corrupción no ha parado de salpicar a Rajoy y los suyos, como el caso de Luis
Bárcenas, gerente y tesorero del PP entre 1990 y 2009, quien llegó a tener 47
millones de euros de sobornos ocultos en Suiza y actualmente está siendo
juzgado.
La
esperanza de cambio para muchos españoles surgió con Unidos Podemos, partido
político representado por Pablo Iglesias, que supo captar el descontento de cierta
parte de la población y se propuso acabar con la hegemonía bipartidista
española. La construcción del enemigo que realizaron diversos medios de
comunicación y adversarios políticos hacia este partido, hizo que Unidos
Podemos no tuvieran los resultados esperados en las elecciones, pues querían
ser el partido hegemónico de izquierda.
Por
este contexto que se está viviendo en España se han avivado aún más los anhelos
de independencia, por parte de los pueblos que históricamente han reclamado su
derecho a la autodeterminación, sobre todo en el País Vasco y Cataluña.
La
situación en España es de frustración ciudadana y la desconfianza en el sistema
político y partidista la ha llevado a una condición de desgobierno.
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