Marruecos aislado y guerrerista ocupa Al Gar-Garat. Un manotazo de ahogado
La reciente Cumbre de la Unión Africana ratificó su solidaridad permanente con la autodeterminación saharaui reafirmando sin ambigüedades la membresía plena a su organización de la República Árabe Saharaui Democrática.
Por: Esteban Silva Cuadra
Santiago
de Chile | @amigosaharaui
Soldados
y unidades blindadas el Ejército del reino feudal de Marruecos vienen de ocupar
posiciones (14/08/2016) en la zona de Al Gar-Garat, punto que hasta aquí
era considerado una suerte de “tierra de nadie”, ubicado en la intersección
entre Mauritania, Marruecos y los territorios saharauis liberados en control
del Frente Polisario. El punto ocupado ilegalmente por Marruecos se sitúa en la
ruta en que mauritanos, marroquíes y saharauis transfieren mercancías al
territorio mauritano, según un convenio firmado entre Marruecos y Mauritania.
Esta
nueva y temeraria agresión guerrerista de Marruecos tiene como trasfondo la
agresión sistemática contra del pueblo saharaui y su dirección nacional
encabezada por el Frente Polisario y la República Árabe Saharaui Democrática
RASD.
Sin
embargo, esta vez la operación de Marruecos se inscribe en una escalada de
conflicto con Mauritania con quién el pueblo saharaui y su gobierno mantienen
estrechas y productivas relaciones.
Esta
nueva acción política militar marroquí demuestra la profunda desesperación y el
aislamiento de la política exterior Marroquí para impedir el referéndum de
autodeterminación para la descolonización e independencia definitiva del pueblo
saharaui. Se trata de una nueva acción agresiva más propia de “un manotazo de
ahogado” qué de una acción con alguna claridad táctica y estratégica en el
conflicto.
La
política exterior del Rey Mohammed VI a nivel global, regional y vecinal ha
llegado a un punto de aislamiento y fracaso que permite entender la reciente
acción cometida por su Ejército.
En
el ámbito mundial, luego de la visita de Ban Ki-Moon, Secretario General de las
Naciones Unidas a los territorios liberados en control del Frente Polisario y a
los campamentos de refugiados saharauis, Marruecos tomó una decisión unilateral
de expulsar a los funcionarios civiles de la Misión de Naciones Unidas para el
Referéndum de Autodeterminación (MINURSO) y al poco tiempo tuvo que
aceptar a regañadientes su retorno nuevamente en su territorio, quedando
aislada en el Consejo de Seguridad de la ONU pese a los esfuerzos
de sus cada vez más escasos aliados Occidentales.
Luego
de aquello, Marruecos desplegó una agresiva estrategia en África para
ingresar a la Unión Africana (de la cual nunca ha sido parte por su rechazo a los
estatutos fundacionales y en la cual los saharauis son miembros
fundadores) fue derrotada en toda la línea quedando completamente
aislada. Su intento de ingreso fue rechazado por sus miembros a pesar de sus
presiones, chantajes y sobornos sobre algunos funcionarios de gobiernos
africanos. La reciente Cumbre de la Unión Africana ratificó su solidaridad
permanente con la autodeterminación saharaui reafirmando sin ambigüedades
la membresía plena a su organización de la República Árabe Saharaui
Democrática.
En
aquella operación fracasada de Marruecos quedaron en evidencia también pagos y
coimas a un Ministro de Zambia (hoy preso por corrupción) y a altos
funcionarios del gobierno de Senegal. Ninguno de sus métodos de chantaje y
corrupción surtió efecto y más bien generaron reacciones contrarias en los
gobiernos y en la opinión pública africana.
Con
Europa, ha experimentado derrotas sustantivas como la reciente resolución de la
Unión Europea al declarar nulos sus Acuerdos e intercambios comerciales
con Marruecos que afecten y se basen en la expoliación de zonas saharauis
bajo su ocupación ilegal marroquí por tratarse de territorios
pertenecientes al pueblo saharaui.
Las
relaciones vecinales de Marruecos han seguido experimentando tensiones con la
República Democrática y Popular de Argelia sumados a una escalada de conflictos
con Mauritania generadas, entre otros, por el apoyo encubierto a un intento de
golpe de Estado en Mauritania y las recientes y agresivas denuncias proferidas
por autoridades de Marruecos en contra del gobierno Mauritano sobre la falta de
condiciones para realizar una Cumbre de Países Árabes en ese país. Estas
tensiones se verán agravadas por la reciente acción militar marroquí que
demuestra su nivel de desesperación y aislamiento frente a la creciente presión
internacional para la realización inmediata de un referéndum de
autodeterminación para el pueblo saharaui y convierten la política del
reino de Marruecos en un verdadero peligro para la estabilidad y la paz en la
región.
En
América Latina y a pesar de sus permanentes chantajes a gobiernos,
ofrecimientos “comerciales” que nunca se materializan y sus millonarias
invitaciones de viajes (con todo pagado) a parlamentarios, políticos y
autoridades de gobiernos con el objeto de “promocionar” su fracasada pretensión
de autonomía anexionista del Sáhara Occidental, la causa saharaui continúa
obteniendo importantes triunfos políticos y diplomáticos y recabando apoyo de
gobiernos y organizaciones sociales y políticas en la región.
La
República Árabe Saharaui Democrática ha continuado cosechando reconocimientos y
profundizando relaciones con gobiernos y Estados, al mismo tiempo, el Frente
Polisario ha recibido el respaldo activo de la gran mayoría de las
fuerzas políticas progresistas democráticas y de la izquierda en Centroamérica,
El Caribe y América del Sur. A lo anterior, hay que sumar la importante y
decidida acción en favor de la descolonización y autodeterminación saharaui
ejercida por la República Bolivariana de Venezuela en la presidencia de la
Cuarta Comisión de Descolonización y en el Consejo de Seguridad de la ONU junto
al Uruguay.
En
los últimos meses, un Marruecos con sesgada visión y desesperado apostó a
fragilizar la unidad nacional del pueblo saharaui luego del fallecimiento
de su líder y Secretario General Mohammed Abdelaziz, hecho que se vio
completamente desmentido por la férrea unidad del Polisario eligiendo
unánimemente a Brahim Gali como su nuevo líder, Secretario General y Presidente
de la RASD.



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