Fernando Esteche: “La primera vez que voté en mi vida, voté a Scioli”
El
líder de Quebracho y del recientemente creado partido Miles 3T habla del futuro
electoral de un sector del kirchnerismo y de por qué ahora apuesta por la
"democracia liberal"
Por: Diego Sánchez | Foto: Georgina García
Revista Zoom / Argentina
No
bien llega a la cita, Fernando Esteche aclara que vino de civil. “Me
olvidé la boina”, bromea cuando ve a la fotógrafa. La posibilidad de volverse
“irreconocible” cobrará otra significación a medida que avance la charla y
Esteche, líder de Quebracho, una organización política que supo
hacer de la insubordinación y la protesta una marca de identidad, diga que
la agrupación está atravesando un momento de comprensión de la “democracia
liberal”, que está intentando aprender sus reglas básicas (aunque a veces
le cueste, como sugieren sus recientes e “inconvenientes”
declaraciones contra el gobierno de Macri y su posterior pedido
de disculpas públicas) o, como si fuera un dirigente peronista de larga
data, elogie a los “gordos”, salude la unidad de la CGT y asegure que una
cuestión “de clase y de calle” llevó al kirchnerismo a despreciar al movimiento
obrero y menospreciar el “complejísimo dispositivo de producción de poder” del
Partido Justicialista. Nada de eso le impide, en paralelo, reivindicar el
liderazgo de Cristina, señalar a la ex presidenta como la única antítesis
de Macri o denunciar la defección de dirigentes abocados a “constituir
gobernabilidad” o “sacarse fotos” con funcionarios del actual gobierno. A poco
de haber lanzado Miles por Tierra, Techo y Trabajo, un partido político
donde convive junto a Luis D’Elía, Amado Boudou y Gabriel Mariotto,
entre otros, Esteche explica en esta entrevista cuál será, en medio de la
dispersión del FpV, uno de los derroteros electorales posibles del kirchnerismo
“duro” -aunque en su caso, admita, sea un kirchnerismo “tardío”-, qué pasó con
las famosas escuchas de Nisman y por qué para él Martín Sabbatella es “un
Urquiza inexplicable”.
Hace
algunas semanas oficializaron el lanzamiento del partido Miles por Tierra,
Techo y Trabajo. ¿Con qué perspectivas se formó este espacio?
A
partir de la victoria del macrismo percibimos una dinámica de dispersión muy
grande de todo un acumulado político popular que se había logrado durante estos
años y que estaba básicamente expresado en lo que se llama el kirchnerismo. Eso
para nosotros constituía una subjetividad política de mucho valor para pensar
cualquier política, sea de retorno o de enfrentamiento a la restitución
neoliberal. Y esa dispersión acelerada nos preocupó y nos convocó a conversar
con distintos sectores, que es lo que termina constituyendo Miles 3T, que son
disímiles trayectorias. Para que te des una idea está el “Vasco” [Fernando]
Vaca Narvaja, el “gordo” [Luis] D’Elía o nosotros que expresamos, por ahí desde
distintos lugares, los ’80 y los ’90, Gabriel Mariotto que expresa una manera
de abordar la institucionalidad y el peronismo, con su propia trayectoria y su
experiencia en lo que fue la construcción de la ley de medios, compañeros de
gremios que estuvieron de alguna manera expulsados de la producción de la
política oficial durante mucho tiempo, como el “gordo” [Adolfo] Barja del SUTAP
o el “gordo” [Néstor] Segovia de subtes, compañeros de La Bancaria, una
cantidad de compañeros que además se los convocó en términos de darle una
centralidad al movimiento obrero en este armado. Y desde esas trayectorias y
experiencias nos planteamos distintas cuestiones, fundamentalmente una tenía
que ver con la comprensión de que hay una forma que nuestro pueblo recorre de
producción de la política que es en el espacio de lo demoliberal, de la
democracia liberal, con todas las limitaciones que tiene pero también con todas
las potencialidades. Cuando nosotros hacia los ’90 y en las salidas de las
dictaduras hacia los ’80 hablábamos de las recuperaciones institucionales en
términos de democracias restringidas o tuteladas, esto ya encorsetaba demasiado
ese espacio como para pensarlo como un lugar de producción política del mundo
de lo popular. Sin embargo Chávez mediante, Evo mediante, Correa mediante,
estas democracias tuteladas se autonomizaron, se refundaron, se recrearon y se
pudieron lograr modificaciones de institucionalidad e incluso una política de
integración nuestroamericana que pudo poner, por ejemplo, un freno a una
política estratégica e histórica de los Estados Unidos como el ALCA. De ahí
nosotros, como organización, hacemos un replanteo de ese escenario y del
tránsito que nuestro pueblo hace en ese escenario, un replanteo tardío, si se
quiere, porque a nosotros nos costó. La relación nuestra con el kirchnerismo
fue muy compleja, fue una relación muy expulsiva de parte del oficialismo hacia
nosotros…
¿Por
qué?
Yo
creo que fueron decisiones políticas que fueron tomando quienes armaban la
convocatoria a los movimientos populares. Y alguien habrá hecho un cálculo de
la inconveniencia o de que no seríamos integrables, no sé cómo fue.
Cuando
Néstor Kirchner convoca a todos los movimientos piqueteros...
A
nosotros no nos convoca, para nada. Y a partir de ahí sí tuvimos una relación
compleja porque además lo que sucedía era que nosotros quedábamos
permanentemente excluidos del acceso a las políticas públicas solo por ser
nosotros. Y esto dicho de manera manifiesta por los funcionarios públicos, que
además eran amigos nuestros y habían sido compañeros nuestros muchos de ellos.
Entonces era una situación muy traumática que además arrinconaba a nuestros
compañeros en una suerte de negación rebelde, que hacía difícil cualquier
posibilidad de identificarte. Yo estuve clandestino y dos veces en cana con
gobiernos kirchneristas. Pero como no nos atraviesa lo personal a la hora de
calcular la proyección política, sino que nos preguntamos por dónde andan los
sectores populares, desde ahí podemos despojarnos de lo que nos pasó como
vivencia personal. Eso no tiñe la valoración de la política que hacemos en
general. Sí explica, si se quiere, la complejidad que tuvimos para poder
comprender, abordar y abonar el proceso político, algo sobre lo cual ayudó
mucho el nivel de contradicciones que se fue planteando en la sociedad, en la
medida en que fue cada vez más claro el enfrentamiento entre una derecha
restituyente neoliberal y lo nacional y popular muy abrazado y expresado en el
kirchnerismo. Ahí no hay terceros lugares, no hay un lugar independiente. Desde
ahí fue una discusión que incluso sorprendió a la propia dirección de nuestra
organización, el sentido común de nuestros compañeros. Por ejemplo, nosotros
votar a Scioli no nos costó más que un plenario, no fue un proceso de discusión
eterno, fue una cosa en la que todo el mundo dijo: “es por acá”. Y fijate un
tipo como yo que nunca voté, por distintos motivos, porque cuando hubiera
votado era menor, en el 83, después he perdido los documentos y después he
decidido no votar porque era una política nuestra, la primera vez que voto, voy
a votar a Scioli.
Yo estuve clandestino y dos veces en cana con gobiernos kirchneristas”
A
no todo el kirchnerismo le resultó tan sencillo ese voto
No,
por eso te digo, el proceso distinto que hicimos. Nosotros como organización
tuvimos la posibilidad de ponernos por afuera incluso de la producción interna
del kirchnerismo, donde a veces había compañeros que tenían como más enemigo a
Scioli o no comprendieron que Scioli, con todo lo que él expresa, pero también
con todo lo que contenía y expresaba el acumulado que estaba detrás de eso, no
era lo mismo que Macri, como dijo el PTS y como hoy vemos en Argentina, donde
claramente el país sería distinto, más allá de lo que quisiera hacer él como
persona. Para nosotros no son los hombres los que determinan los movimientos,
son las fuerzas sociales en general. En ese sentido reconocemos virtudes
en los hombres que expresan los tiempos pero los que construyen los
tiempos son los pueblos. Desde ahí entendemos a Perón, entendemos a Evita,
entendemos a Néstor Kirchner y a Cristina, más allá de qué evaluación puedas
tener vos de ellos como individuos, si le gustan las carteras, si el otro usaba
mocasines, esas cosas que no tienen que ver con lo que son en política. Por eso
no nos costó mucho, porque estaba muy claro aunque sí entendemos que le haya
costado a otros compañeros que estaban metidos en una dinámica distinta,
incluso con intereses creados y con intereses propios de defensa de posiciones
de poder o de no comprensión del nivel de contradicción que se estaba
planteando en la Argentina.
La
candidatura de Scioli se dio en un marco de alianzas políticas y relaciones de
fuerza donde participaban muchos actores. ¿Cómo leen ustedes esa alianza hoy?
Esto
hay que verlo con la temporalidad que tiene. El Frente para la Victoria nunca
fue una organización política popular, de organización de lo popular, y nunca
fue la herramienta de disputa con los sectores dominantes. Fue una herramienta
electoral. Y en esa construcción de herramienta electoral, y en esa alianza que
podemos llamar kirchnerismo pero que expresa distintas cosas, hay un
kirchnerismo genuino, epidérmico, el pibe que da la vida y que le cantaba a
Cristina delante del cajón de Néstor, hay un kirchnerismo conveniente,
tacticista, oportunista, los PJ que el 11 de diciembre dejaron inmediatamente
de ser kirchneristas y festejaron y se aliviaron, como [Miguel Ángel] Pichetto,
que está aliviado de que ahora puede hablar y de que ahora puede opinar… Hay
que analizar la manera de producción política que tuvo este kirchnerismo, que
yo creo que no alcanzó. No voy a hacer una valoración personal de si se quiso o
no hacerlo: no se hizo. No se empoderó en términos reales, no se construyó
organización popular en términos de militancia y de orga.
¿Pero
eso tuvo que ver con una decisión política o con una incapacidad?
Yo
no voy a hacer la valoración personal. Lo que sí, claramente, no se hizo. No
vamos a hacer la evaluación porque ya es meternos en el plano de la
subjetividad. Pero hubo situaciones que tienen que ver, incluso, hasta con un
problema de clase, de concepción, de cabeza y de calle, si querés. El desprecio
al movimiento obrero, por ejemplo. Te pueden no gustar los gordos, ahora,
cualquiera de nosotros que tenga unos años de vida política y de calle, los que
pudimos ver por edad, las marchas de la CGT, esas que llenaban la 9 de Julio,
los trece paros de Saúl Ubaldini, lo que fue el MTA armando la mesa de enlace
en los ’90 contra Menem, bueno, acá se deploró, se despreció, no se empoderó al
movimiento obrero. Tampoco se empoderaron los sectores marginales y excluidos
de la política. Hubo un menosprecio sobre lo que es el complejísimo dispositivo
de producción de poder del PJ. El PJ no es un señor bueno o malo, más o
menos antipático que junta fichas y se presenta a intendente, el PJ es una
complejidad en cuanto a la producción de poder en el conurbano y en las
provincias que yo creo que también se despreció. El armado de las últimas
listas de candidatos produjo mucha expulsión, mucho rencor, mucho desprecio.
El Frente para la Victoria nunca fue una organización política popular, de organización de lo popular. Fue una herramienta electoral”
¿Eso
es algo que ustedes identifican en la totalidad de la experiencia kirchnerista?
Cuando
Néstor hace el planteo de la transversalidad, eso quedó a mitad de camino.
Unidos y Organizados queda a mitad de camino. El ida y vuelta entre el pueblo,
los sectores populares y el liderazgo, por voluntad o por lo que fuera, no
existió. Eso en Miles 3T lo tenemos que resolver. Fue una debilidad letal, fue
el talón de Aquiles del kirchnerismo, y facilitó la dispersión. Ese desprecio a
los dispositivos de poder del sistema político argentino, movimiento obrero,
PJ, también facilitó una dispersión que de otra manera resultaría inexplicable.
Después de doce años de ejercicio del poder, en seis meses tenés dos terceras
partes construyendo gobernabilidad de una restitución neoliberal. Alguna
explicación tiene que haber que vaya más allá de lo psicológico de si son
diputados, senadores y presidentes de partidos que estaban maltratados por una
señora maltratadora.
¿Cuando
señalás esa construcción de gobernabilidad, dónde colocás a los intendentes?
Una
cosa es tratar de construir gestión, con un gobierno que puede ser de otro
signo político, y otra cosa es cogobernar, otra cosa es votar un endeudamiento
por 33 mil millones en un país que salió desendeudado. Una cosa es tratar de
gestionar en mi municipio porque la gente se me muere de hambre y tengo que
resolver y tengo que tener asfalto y una ambulancia o la salita sanitaria, y
otra cosa es acompañar a Macri en la venta depredadora de la Argentina. Hay
personajes que están diciendo lo contrario a lo que decían hace ocho, nueve
meses, sujetos políticos que están construyendo gobernabildiad. Entonces si vos
me preguntás a mí como dirigente político o popular o social, si me sacaría una
foto al lado de Macri y la justificaría diciendo que le tengo que dar trabajo a
mis compañeros, bueno, no me la saco al lado de Videla, no me la saco al lado
de Macri, y el trabajo a mis compañeros lo peleo en la calle y lo pelearé desde
el lugar de gestión, pero eso no me hace constituir gobernabilidad.
¿Y
la posición del Movimiento Evita dónde entra en esa lectura?
El
Evita tiene su política. El compañero [Fernando “Chino”] Navarro ha planteado
que él cree que el único que le puede ganar a Macri es Massa, que ya perdió con
Macri. Para nosotros el límite es la Embajada, es la DEA, son los buitres, ese
es el límite con el que no pensamos unidad política. Cuando se habla de unidad
política tiene que haber gestos de unidad política. Nosotros nos estamos
juntando, qué sé yo, con D’Elia, con Mariotto, con Boudou, con tipos que a mí
me tuvieron en cana. Hay una foto el otro día en la que estaban Boudou,
[Daniel] Gollán, [Hernán] Lorenzino y yo. Tres eran ministros cuando yo estaba
en cana. Pero nosotros no decimos “queremos la unidad” y le pegamos un
cachetazo. No: decimos unidad y vamos a la unidad. Ahora, si queremos hacer la
unidad y el primer gesto de unidad es irte de la trinchera de agregado político
del kirchnerismo es muy raro. Capaz que es una gran estrategia que no conocemos
pero en principio es raro. El congreso nacional del PJ, que sale lo que ellos
llaman una lista de unidad, en las doce intervenciones finales que hubo en
ninguna la nombran a Cristina Fernández de Kirchner. Dos períodos de presidente
con el signo del PJ, cómo puede ser que hables de unidad y estés excluyendo al
último presidente. Ahí hay gestos que más que de unidad son gestos de
exclusión. Pero además creo que es la unidad de los que constituyen
gobernabilidad. Tenés a [Juan Manuel] Urtubey, a [José Luis] Gioja, que tienen
discursos que no tienen nada que ver con lo que es la tradición y la
trayectoria de producción política real de lo que es un gobierno nacional y
popular.
Hubo situaciones que tienen que ver incluso hasta con un problema de clase y de calle. El desprecio al movimiento obrero, por ejemplo. Acá se deploró, no se empoderó al movimiento obrero”
Pero
ese entramado también le permitió a Cristina en el 2011 sacar el 54%
Obviamente.
Ahí el problema es que se pudo construir una alianza política que diera un 54%,
pero después no hubo una política de conducción y contención, hubo una política
de exclusión. Ahí tenés el pecado original que creo que nosotros no podemos
repetir.
¿Y
a todo eso que 'despreció', el kirchnerismo le opuso un contrapeso, una
alternativa que le permita construir una alianza electoral hoy sin esos
sectores?
No,
no hubo una política. Sacando las intenciones, claramente no hubo una política
de organización popular, de unidad. Tenés tres o cuatro grandes bandas
militantes que tampoco quiere decir que eso sea lo popular. Es decir, hay un
kirchnerismo que es el de a pie y hay otro que es la orga, las orgas, sea La
Cámpora, el Evita, Descamisados… Un kirchnerismo militante y un kirchnerismo de
a pie. En general el que tiene más noción de la necesidad de unidad, el que
tiene más identificados los grandes problemas políticos es el kirchnerista de a
pie, y no el que viene de una orga militante, que además está cautivo de un
sistema de producción de su vida cotidiana y de su organicidad en función de
que vienen de doce años de manejar recursos del estado.
¿El
kirchnerismo fallaba en hablarle a ese espacio más silvestre?
Sí,
sí, no le hablaba. Que es lo contrario a lo que está haciendo Cristina
Fernández ahora, que las organizaciones están expectantes de que le den alguna
pista y se quedan con toda esa expectativa. Cristina en general está tirando
líneas que el de a pie las puede leer, las puede significar, se puede sentir
interpelado, aunque es otro paradigma, no el nuestro, el militante.
¿Qué
interpretación hacen de esa estrategia de Cristina de hablarle a los
empoderados?
Que
nosotros decimos que no son empoderados, ojalá estuvieran empoderados. Nosotros
creemos que Cristina está en otra dimensión. Uno a veces tiene expectativas y
ansiedad de que dé una señal, de que te haga un guiño, porque te facilita la
tarea de obrero que tenés que hacer vos, pero la verdad que no corresponde. La
verdad es que ella no puede estar entreverada en las pequeñas batallas, ella
está para la madre de las batallas, ella está para la guerra, no está para
estar peleando una legislativa en 2017. Lo digo atravesado por las cuestiones
personales que nos han atravesado en nuestra relación con el kirchnerismo, pero
claramente nuestro pueblo identifica que la única alteridad a Macri es ella. No
es Massa, no es Urtubey, no es Bossio, todo lo otro es comparsa de más o menos
lo mismo, no es la alteridad. Eso me parece que es un capital que ella o muy
sabiamente lo está preservando o tiene una subjetividad que no le importa nada
y hace su vida, que puede ser. Pero eso es otro mambo porque la verdad que los
pueblos tienen la responsabilidad de desarrollar su propia historia, entonces
Cristina será convocada oportunamente, y si no será Cristina, nacerá otro como
ha nacido el propio Néstor Kirchner.
Dentro
del kirchnerismo más cercano a Cristina está Nuevo Encuentro. ¿Creés que Martín
Sabbatella podría convocar a Quebracho a un espacio de unidad?
No,
no, Sabbatella no nos convoca. Sabbatella para nosotros, con el respeto que le
tenemos de su trayectoria previa, expresa un pedacito. El problema de la unidad
es también entender, no solo el mosaico de lo político, sino el mosaico de lo
social. Sabbatella es una propuesta política mesocrática, no van a estar los
gordos, no va a estar el movimiento obrero. No es solo mesocrático sino que
además en términos de pelea, de batalla política, nosotros tenemos al mejor de
los soldados de la ley de medios en Miles 3T, que es Gabriel Mariotto, el mejor
general lo tenemos nosotros, que no hubiera hecho, esta simulación que hacemos
con la Batalla de Pavón cuando Urquiza gana la batalla y se retira, bueno,
nosotros decimos que Sabbatella es más o menos eso, es un Urquiza inexplicable.
Sabbatella es Urquiza, nosotros tenemos a Rosas. Nos parece un compañero, nos
parece que tiene que estar, pero nos parece que no es el hombre que va a
convocar a la unidad política de los sectores populares, y por eso nosotros
estamos haciendo este menjunje que estamos haciendo. Tiene que haber peronistas
peronistas, peronistas de verdad, no peronistas impostados. Y ellos no se
consideran peronistas por esa clave mesocrática, porque están pendientes de
seducir a una clase media donde parece que no garpa ser peronista. Entonces
necesitamos compañeros genuinos expresando cada uno su trayectoria, su
experiencia, pero comprendiendo, incluso más allá de algún discurso que alguna
vez hizo Cristina, que la columna vertebral es el movimiento obrero. Y los
morochos, el territorio. Si no hay territorialidad no hay fuerza política.
Sabbatella es una propuesta política mesocrática, no van a estar los gordos, no va a estar el movimiento obrero”
¿En
ese contexto, cómo leen la unidad de la CGT?
La
saludamos. Muchos de nuestros compañeros de Miles 3T están metidos en ese
proceso, compañeros de La Bancaria, de SUTAP, las listas de ATE que están
apostando a la unidad, como los compañeros de ATE Capital. El movimiento obrero
argentino siempre fue ejemplo de unidad política y de unidad orgánica y después
vinieron estas modas medio socialdemócratas, socialcristianas, de las
divisiones. Nosotros creemos que eso nos debilitó, más allá de que la CTA tuvo
formidables y luminosos momentos políticos. Pero una CGT unida y que pueda
debatir y que le dé entidad a los regionales… Yo viví eso, era la CGT de
Ubaldini, yo cuando era pibe veía eso y no había con qué darle. Nosotros
saludamos que se dé ese proceso.
En
la presentación de Miles 3T dijiste que “el gobierno va hacia una crisis segura
que ayudaremos a desatar” y tuviste que salir a pedir disculpas
Si,
más que pedir disculpas, pedir perdón, me decían algunos, esa cosa religiosa...
y el perdón como mueca de exculpación… Yo me hago autocrítica, me corrijo. Eso
fue una formulación que viene de la trayectoria, del repertorio político desde
que se fundó Quebracho. Lo que te decía al principio: nosotros no teníamos
esta valoración del escenario demoliberal, de cómo se resuelven las contradicciones
de nuestro pueblo, cómo se plantean avances y retrocesos. Nosotros veníamos de
una mirada mucho más disruptiuva, suponiendo que teníamos una estrategia que
teníamos formulada en papeles pero que en términos reales no la caminábamos.
Entonces era un nivel de irresponsabilidad grande. Eso nos costó mucho
aprenderlo, porque es revisarte todo vos, como organización no es sencillo y la
frase tiene que ver con eso. Nosotros creemos que es un gobierno que
gobierna contra el pueblo, y lo que planteé en ese discurso es que si gobierna
contra el pueblo no hay que dejarlo gobernar. En términos de la propuesta
política que estamos haciendo es una frase inconveniente. Inconveniente en ese
sentido. Pero nos han llamado sediciosos gente como Lanata que en sus monólogos
llamaba a tirar abajo el gobierno de Cristina, o Macri que decía que la gente
quería tirar a Néstor por la ventana. Yo creo que el impacto que tiene esa
frase tiene más que ver con una maniobra política, incluso hasta de marginar a
este espacio. Porque dicen: Esteche dice esto al lado de Boudou y de Mariotto y
de Papaleo, entonces es una doble operación de marginarme a mí entre mis
compañeros, que eso no lo van a poder hacer, y después de marginar a este
espacio. El espacio formal es el de los mesocráticos, sin hacer ningún nombre,
es el de los prolijos, ellos quieren un kirchnerismo de prolijos, y este es el
kirchnerismo salvaje, no nos comemos ninguna. Hay una foto en el primer
plenario que hacemos donde faltaban las líneas blancas atrás en la pared
para hacer una rueda de reconocimiento. Todos compañeros que han estado en
cana, procesados. ¿Pero procesados por qué? Porque decimos que quienes nos
señalan a nosotros como bandidos son los bandidos. ¿Y cuál es nuestro
bandidaje? Pelear contra ellos.
El compañero [Fernando “Chino”] Navarro ha planteado que él cree que el único que le puede ganar a Macri es Massa. Para nosotros el límite es la Embajada, es la DEA, son los buitres, ese es el límite con el que no pensamos unidad política”
En
algún punto Miles 3T parece una selección de figuras, por lo menos,
provocativas para cierto sector de los medios y la política.
No
fue pensado así. Pero la verdad que espantan, nos espantan ellos y está bien
que nos espante porque somos lo contrario. Y hemos sabido hacer no esa autocrítica
berreta y cobarde de los que ahora identifican todo lo que no se hizo, ahora
descubren que había un José López, nosotros la verdad que reivindicamos los
doce años, lo reivindicamos absolutamente, y lo que sí hacemos es una crítica
para adelante, no para pegarnos en la espalda. Energía, transporte,
infraestructura, nacionalización del comercio exterior, hay cosas que no se
hicieron. Bueno, vamos a hacerlas. Pero podemos identificarlas a partir de que
hubo doce años de ejercicio de un gobierno en sentido popular.
¿Creés
que al kirchnerismo no le hace falta una autocrítica, una autocrítica hacia
dentro al menos?
Pero
el error ahí es creer que hay un kirchnerismo orgánico, no lo hay. Ese es el
problema. Porque aquellos sectores más responsables de los grandes falencias
que uno puede identificar son los que además tienen ese autismo que parece que
no hubiera pasado nada, que siguen comportándose como si todavía fueran
gobierno. Nosotros creemos que la orientación del gobierno está bien, ahora
hubo problemas. ¿Dónde decimos nosotros que hay que resolver? En
infraestructura. Hay un plano que tiene que ver con lo delincuencial, con lo
policial, pero hay otro que tiene que ver con falta de políticas. En transporte
hay que resolver. El sistema de transporte y de vías de comunicación en
Argentina fue un desastre, se podría haber resuelto, teníamos viento de cola…
En energía lo mismo. Nosotros no esperamos las críticas porque ya hemos hecho
un proceso de identificación de algunos problemas. ¿Por qué a nosotros no nos
pasó lo que le pasó a algunos que cuando pasa lo de López que se sintieron
todos angustiados? Para mí ver a López robando o ver a Macri robando… Yo no me
identifico con Macri, tampoco me identifico con López, tenemos otro paradigma
moral. Y no dejamos de ver que en este gobierno y en cualquier regreso de lo
popular van a estar esos elementos porque estamos en un sistema perverso que
bestializa, seduce, corrompe, y donde depende de la fortaleza política,
ideológica y moral de lo que aparezca. El movimiento nacional tiene sus ciclos,
sus contraciclos, ha sufrido traiciones adentro pero hay una orientación
histórica, que es un espiral ascendente.
Hay una foto en el primer plenario que hacemos de Miles 3T donde faltaban las líneas blancas atrás en la pared para hacer una rueda de reconocimiento. Todos compañeros que han estado en cana, procesados”
Pensando
en las elecciones del año que viene, ¿ustedes se ven dentro de un espacio más
grande, con qué coordenadas electorales están trabajando?
Nosotros
la intención que tenemos es ser parte de la construcción y aportar a la
construcción de la unidad con los sectores del FPV, con intendentes, con el PJ
que no quede cautivo, o sea, no vamos a regalar ese espacio, no porque sea
nuestro sino porque no lo vamos regalar a los sectores neoliberales. En
Provincia de Buenos Aires es más sencilla esa disputa, hay lugares donde es más
compleja -Salta, San Juan, Córdoba- pero en Provincia es más sencilla. Son
compañeros con los que se puede discutir y que habrá que abrazarlos e ir para
adelante en el acumulado más grande que se pueda construir. Así que en términos
de eso imaginamos listas de gran unidad donde integren compañeros, qué se yo,
como Fernando Espinoza, [Jorge] Ferraresi, o Mario Secco, que no viene del PJ,
con compañeros diputados provinciales, con compañeros que vengan de la
experiencia esta que estamos planteando nosotros, incluso con el espacio del
campo del sabbatellismo, que es un pedacito, mesocrático si querés, pero que es
importante, interesante. Y si no se pudiera armar ese espacio, nosotros igual
vamos a expresar la política nacional, popular, antiimperialista desde Miles
3T.
Estuviste
involucrado en las famosas escuchas del fiscal Nisman. ¿Qué había de mito y qué
había de verdad en esas grabaciones?
De mito todo. Para mí
lo más serio en las escuchas de Irán es Capusotto, te propongo que lo veas. Si
revisás las escuchas, que es una tarea poco feliz y además desagradable porque
es espiar a la gente, por lo menos de mí no vas a encontrar valoraciones de
nada que no sean valoraciones políticas y ninguna jactancia de relación con
nadie. Conozco a [Mohsen] Rabbani, he viajado a Irán, conozco a [Alejandro]
“Yussuf” Khalil, bueno el Gordo obviamente… Lo dije en su momento y a algunos
les cae antipático que yo diga esto, pero creo que esas escuchas fueron más
pretensiones de algunos de estar jugando un juego que no estaban jugando, de
ninguna manera estaban jugando. Fue más humo. Pero te insisto, yo estoy
excluido de esa. Porque si escuchás, la más grave mía es que le estoy pidiendo
guita a Yussuf para una marcha, esa es la más grave para el que no entiende la
lógica política. Pero yo creo después que lo que hay en esas escuchas son
fanfarronerías más que nada, pretensiones de gestiones que no se pueden hacer.
Ni Yussuf expresa el gobierno de Irán, ni Luis expresaba no solo al gobierno de
Kirchner sino mucho menos a Cancillería. Yo hacía un mes que había salido de la
cárcel, fue terrible. Porque además el tipo hace valoraciones en la tele, dice
cosas de cada uno de nosotros que nos deja en lugares muy incómodos. Yo ni lo
leí el protocolo, de hecho no estaba de acuerdo, no estoy de acuerdo con esa
política. En general tuve muchas críticas a la política referida a Medio
Oriente del gobierno kirchnerista, y más con la de [Héctor] Timerman, y eso
creo que tuvo que ver más con el acuerdo 5 + 1 de los yanquis que con una
muestra de independentismo. Tenía más que ver con la adecuación de la política
exterior argentina a un pedacito de la política exterior de Obama, ni siquiera de
Hillary, que era el acuerdo 5 + 1. Como conozco algo de cómo se construye la
política internacional, porque trabajo de eso, dije que si no era Irán entonces
habrá que encontrar un culpable, si no es Irán tendrá que ser Siria, que
también le conviene a la construcción política de Estados Unidos, Eso lo dije
pero no es un secreto, lo digo también en mis clases, abiertamente, no es nada
oculto. Fue incómoda la situación, fue un momento incómodo.



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