A los enemigos de la paz
Le apostamos todo a refundar la patria y que esa posibilidad solo podrá ser posible si apoyamos los procesos de paz como mecanismo político y dialogados para resolver los conflictos, originados por casusas estructurales de explotación y opresión.
El próximo 15 de julio toda Colombia se movilizará por la
fiesta de la paz con justicia social. A tan solo cinco días de conmemorar un
año más del grito de independencia, que los movimientos independentistas
lideraran y que años más tarde nuestro padre de la Patria, Simón Bolívar materializara,
los colombianos empeñamos nuestros esfuerzos para que esa palabra de tres
letras sea una realidad y abra el camino a la segunda y definitiva
independencia.
Hoy, a mediados del 2016, con más entrega rodearemos los
diálogos entre FARC-EP, ELN con el Gobierno Nacional. Déjenos decirle señores
de la guerra, que quienes nacimos, crecimos –y muchos murieron- en medio del
conflicto, le apostamos todo a refundar la patria y que esa posibilidad solo
podrá ser posible si apoyamos los procesos de paz como mecanismo político y
dialogados para resolver los conflictos, originados por casusas estructurales de explotación y opresión que ustedes, señores de la guerra,
han maquinado por siglos y de la cual muchos se han enriquecido.
A quienes ven la paz con temor, angustia, rencor y odio,
permítanos decirles que esa posibilidad de acabar con un conflicto de siglos –
el más largo de Latinoamérica y uno de las más antiguos del mundo- , que ha
dejado un saldo de más de un millón de muertos, está muy cercana, que esta vez
el pueblo aguerrido, de luchadores, labriegos, obreros, madres, estudiantes y
ancianos no permitirán que sea saboteada ni entorpecida nuestra esperanza.
A dos días de la fiesta nacional por la paz, señores de
la guerra, sepan ustedes que las puertas aún continúan abiertas para que
depongan sus posturas irracionales y antipatrióticas, a que permitan que otra
luz ilumine el camino de nuestra querida Colombia, una tierra de nobles y
bellos literatos como Gabo, de científicos de la salud como Elkin Patarroyo, de
deportistas como Nairo Quintana que hoy lucha por traer el maillot amarillo de
Francia.
Señores de la guerra,
con o sin su aporte nuestro pueblo está dispuesto a dar la vida por una nueva Colombia, en paz con justicia social y, sobre todo, con la
posibilidad de que nuestros jóvenes se formen en una nueva sociedad donde el nuevo
hombre sea el común de nuestra gente.



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