Carta abierta a la izquierda y al movimiento popular latinoamericano
Aunque los partidos comunistas y el movimiento sindical y popular asumieron, en muchos casos, posturas críticas ante estos gobiernos de centroizquierda, no fueron suficientemente lejos a la hora de proponer una profundización de la revolución.
Prisionero
político
“El poder político es
simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a la otra” (Carlos
Marx)
Los últimos acontecimientos políticos en el
sur de nuestro continente, no dejan dudas sobre cuál es la apuesta del capital
para este parte del planeta. La arremetida feroz contra el gobierno de la
revolución Bolivariana en Venezuela; el triunfo de Macri sobre el Kirchnerismo
en Argentina; la pérdida del referendo para la reelección del presidente Evo
Morales en Bolivia, el reciente golpe parlamentario contra Dilma Rousseff el Partido
de los Trabajadores en Brasil, son prueba más que fehaciente de cómo el
imperialismo Norteamericano viene empujando una maquinaria que busca arrasar
con las conquistas sociales del movimiento popular latinoamericano a favor del
modelo depredador del neoliberalismo capitalista.
Los
partidos y movimientos de la izquierda, agrupados en el Foro de Sao Paulo, recientemente
reunidos en Bogotá, manifestaron “Nuestra América después de dos décadas de
construir alternativas al neoliberalismo, que han significado desarrollo
económico, superación de la pobreza, la universalización de los derechos a la salud,
educación, al trabajo, la vivienda y abriendo mayores oportunidades de equidad,
igualdad, respeto a los derechos humanos y una mayor integración regional y de
políticas públicas que han conquistado derechos sociales y económicos para los
pueblos, experimentan la ofensiva de la derecha a nivel continental y del
imperialismo que pretende revertir los avances logrados. Ante ello manifestamos
nuestro apoyo y solidaridad a los gobiernos democráticamente electos y
legalmente constituidos de carácter progresista y de izquierda”.
Este panorama
nada esperanzador para los objetivos del movimiento sindical, social y popular
latinoamericano, debe llamarnos a la reflexión tanto sobre las razones de lo
que está ocurriendo como de las perspectivas de nuestra lucha en los años
venideros.
Seguramente,
son muchas las teorías que hoy se tejen alrededor de lo que viene ocurriendo;
una de ellas y que me atrevo también a mencionar, es que al parecer quienes
asumieron los gobiernos progresistas y de izquierda, olvidaron el carácter de
clase del Estado. Este aparente olvido, consciente o inconsciente, permitió a
la clase dirigente burgués, pelechar a la sombra durante estos tres lustros preparando las
condiciones para asaltar de nuevo el poder con el apoyo abierto del
imperialismo.
Lo
contradictorio de este fenómeno político que algunos califican como el retorno de
la derecha al poder en América Latina es que, aunque los partidos comunistas y el
movimiento sindical y popular, asumieron en muchos casos posturas críticas ante
estos gobiernos de centroizquierda, no fueron suficientemente lejos a la hora
de proponer una profundización de la revolución. También al parecer se
acomodaron en esa especie de Estado bienestar en que se convirtieron los
proyectos alternativos al neoliberalismo en América del Sur.
Hoy,
cuando al parecer la partida la tiene ganada la derecha, es válido preguntar; ¿cuál
es la salida que la izquierda revolucionaria propone a esta crisis? Es la de
batallar para que estos gobiernos de centro izquierda se mantengan en el poder
con su modelo de “bienestar social” dentro del capitalismo o es el momento de
avanzar hacia salidas realmente revolucionarias.
Al
parecer, nos hemos resignado a no ir más allá de lo alcanzado en las últimas
décadas; incluso en algunos casos, nos vemos como quien acepta que no hay
alternativa al retorno del neoliberalismo. Construir las condiciones de una
situación revolucionaria desde el punto de vista subjetivo, parece no estar al
orden del día, lo que constituye una renuncia tácita a nuestro objetivo
revolucionario; y lo que es peor, nos ha invadido la creencia que el regreso al
neoliberalismo puro y duro nos permitirá tomar impulso en nuestro objetivo de
conquistar el poder para construir el socialismo.
A mi
modo de ver urge activar o crear
mecanismos de integración. El destino de nuestros pueblos no debe ser el de
aceptar que de nuevo el capitalismo impone su modelo depredador en nuestro
suelo, la integración latinoamericana, debe ser ahora la de los pueblos, de los
movimientos sociales y de los partidos revolucionarios, para forjar como lo
dijera Bolívar: una patria grande y soberana.
Es la
hora de avanzar hacia una democracia popular verdadera que pueda conducirnos al
socialismo.
Bogotá,
Colombia. Cárcel Nacional La Picota, mayo 18 de 2016.



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