Democratizar los medios es construir paz
El nuevo canal [Hispan TV] va a limitar la supremacía de aquellos que buscan dominar”, Mahmud Ahmadineyad.
Por: Claudia Quintero
FIPU PRESS
Estando
en Argentina, salí de las “cuatro paredes” que representaba para mí Colombia,
pude empezar a conocer otras culturas y otras formas de ver la vida y la
política. Argentina es un país multicultural y multiétnico, donde se conjugan
innumerables experiencias; la que más me impacto fue la comunicación popular y
la lucha contra la prensa hegemónica, así llaman ellos a grupos económicos que
quieren manejar la política desde los micrófonos y las hojas de papel prensa.
Argentina
desarrolló en las comunidades la ley 26.522 de Servicios de Comunicación
Audiovisual, mejor conocida como Ley de Medios, ordenamiento que hasta el
momento no se ha podido implementar por la misma lucha que representa la
“democratización” de los medios y la necesidad de comunicar desde abajo. Pero
esto no es impedimento; los argentinos tienen en cada barrio una radio
comunitaria que legal o ilegal abre una voz para los que no tienen voz.
Comunican desde diferentes espacios populares empoderando a las comunidades.
“Democratizar
los medios es darle a los ciudadanos más opciones para informarse, es
permitirle a los medios alternativos surgir y no morir en el intento de
competir contra los grandes, es dar acceso por igual a gobierno y oposición, es
darle voz a los que tienen voz pero no dan rating”, indicó el periodista y politólogo Santiago Peña Aranza [1].
Pablo
Iglesias, el político español, en una entrevista del
2013, aclara que la información es un
derecho y no debe ser susceptible de ser mercantilizado. Iglesias no está
equivocado, la información es un derecho y los medios no pueden ser armas para
guerras que tumban y ponen gobiernos a complacencia de los grupos económicos
pisoteando incluso la voluntad popular.
Democratizar
los medios es construir paz. Pero para que este despertar llegue a Colombia, es
necesario develar las manipulaciones a las cuales están sometidos los
colombianos.
En
Argentina también conocí sobre las “10 Estrategias de Manipulación Mediática [2]”, las cuales enunciaré tomando
como ejemplo Colombia, para poder evaluar la necesidad de romper con la
manipulación y caminar como ciudadanía a la democratización.
1.
La estrategia de la distracción: “Armas silenciosas para guerras tranquilas”. Durante
la toma y la retoma del Palacio de Justicia, la ministra de comunicaciones de
la época, Nohemí Sanín, prefirió que la televisión transmitiera fútbol, en
lugar de informar las crueles violaciones a los Derechos Humanos que estaban
sucediendo en ese momento. El Fútbol distrajo. Y hoy después de más de 30 años,
los colombianos del común no saben la verdad del palacio, fueron “distraídos”.
2.
Crear problemas y después ofrecer soluciones, “problema-reacción-solución”.
Durante el gobierno de Gustavo Petro en Bogotá, los medios soltaron noticias de
un calibre inmenso, una de ellas era una mujer que aseguraba había sido violada
en un bus por varios jóvenes, incluso con un salchichón. ¡Qué horror! ¡La culpa
es de Petro! Retumbaban los medios que no confirmaron la noticia. Todo resultó
ser falso, legalmente se comprobó que dicho episodio no ocurrió pero las
soluciones a este problema, que fue creado por la prensa, era culpar al alcalde
de turno y apoyar su proceso de destitución.
3.
La estrategia de la gradualidad. Durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez,
junto con la militarización más grande que ha tenido Colombia, vinieron los
ajustes más grandes que quitaban derechos a los colombianos, por ejemplo, las
horas extras y derechos laborales. Esta información se manipuló y si se dio
parcialmente, se hacía gradual y a cuenta gotas para no despertar a la
población.
4.
La estrategia de diferir. En el actual gobierno aceptamos el ahorro de energía
eléctrica como parte de un sacrificio colectivo por un bien futuro, una
decisión “dolorosa y necesaria”, pero que escondía la verdadera responsabilidad
de quienes no cumplieron su deber y nos dejaron en una crisis energética.
5.
Dirigirse al público como criaturas de poca edad. Muchos de los comerciales de
la prensa colombiana, en especial de la banca, se refieren al público con
propuestas infantiles o “tontas”, con el fin de conseguir una reacción de ese
mismo nivel de pensamiento. Por ejemplo un comercial de
un reconocido banco, de propiedad de un empresario dueño de medios, utiliza
música infantil y las imágenes hacen creer que la vida es cómo un “sueño”, sin
problemas ni realidades.
6.
Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Los programas de
concurso como “protagonistas de novelas” y concursos de canto o de cocina,
manipulan los sentimientos de los televidentes con los llantos e historias de
vida presentadas de forma dramática por los “real tv shows”. Una eliminación de
un concursante es una verdadera tragedia y hasta tema de noticias los días
siguientes, también las discusiones y hasta sexo en cámara, ha sido frecuente
en estos programas.
7.
(y 8) Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Los medios
patrocinan personajes cómicos totalmente ignorantes como ejemplos de “ciudadanos”;
entonces son personajes que no estudian, que no pronuncian ni hablan bien,
tampoco tienen cualidades de autocuidado entre otros.
9.
Reforzar la autoculpabilidad. En muchas ocasiones se culpa desde los medios a
los ciudadanos de sus desgracias, sin reconocer, por ejemplo, la
responsabilidad del Estado en la calidad de vida de los ciudadanos. Los medios culpan a los Wayuu de
que sus hijos mueran de hambre por su propia “ignorancia”, sin visibilizar la
realidad del abandono estatal en dicha región.
10.
Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. Con encuestas
manipuladas donde le cobran a los televidentes por “votar” crean realidades
ficticias y un mundo de “fantasía” con personajes que son cuidadosamente
seleccionados para parecer personas del común que los atropella la fama en
cualquier calle.
“No hay mentiras
grandes o pequeñas, sólo hay mentiras;
y el que miente, miente en toda la
extensión de la mentira”
“La verdad es toda, no una parte de ella”.
Víctor Hugo



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