Paramilitares atentaron contra Franklin Quiñones de Conafro
Grupos paramilitares de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) intentaron asesinar a Franklin Quiñónez Tenorio, integrante de Conafro, el pasado 12 de abril en Tumaco, departamento de Nariño.
NO HABRÁ PAZ SI SIGUEN ATENTANDO CONTRA LÍDERES SOCIALES
Por: John Jiménez
Cuesta
Las2Orillas
El
posconflicto debe dejar de ser un titular de prensa de la Casa de Nariño y los
diferentes ministerios, y convertirse en un programa que contenga mecanismos
eficaces de protección de los líderes sociales y defensores de Derechos Humanos
que vienen siendo amenazados, perseguidos y asesinados en Colombia. Esto
significa que un programa como éste debe estar acompañado del compromiso del
Gobierno Nacional en su diseño, formulación e implementación.
Sin
embargo, el tema del posconflicto o posacuerdo no se agota en la protección y
garantías para los líderes sociales y defensores de Derechos Humanos. Estos
programas deben acompañarse de una amplia pedagogía en materia de paz con
justicia social dirigida a la población civil, por un lado, y otra de formación
y reorientación del rol de las Fuerzas Armadas del Estado, en un nuevo
escenario de fin del conflicto armado. Se trata, puntualmente, de
desintoxicarlas del adoctrinamiento inculcado, desde su origen mismo, sobre el
enemigo interno, que ha sido el combustible ideológico que ha alimentado en
ella su incontrolada acción violenta contra la oposición política, siendo una
da las principales victimarias durante el largo conflicto. Pero también son
necesarios una gama de proyectos productivos, educativos, culturales y vías de
acceso para los municipios que históricamente han padecido la guerra.
Desde
el Estado se deben empezar a plantear estos cambios y estas pedagogías de paz y
reconciliación. De lo contrario no se puede hablar de posconflicto mientras los
líderes sociales siguen siendo amenazados y asesinados.
El
pasado 12 de abril, precisamente, grupos paramilitares intentaron asesinar a
Franklin Quiñónez Tenorio, quien es integrante de la Coordinación Nacional de
Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (CONAFRO). Según los lugareños,
fueron cuatro hombres fuertemente armados los que llegaron ese día al Consejo
Comunitario Rescate Las Varas, vereda Piñal Salado, del municipio de Tumaco,
departamento de Nariño, quienes se identificaron como miembros de las
Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).
Los
sujetos en mención se dirigieron a la residencia del líder afrodescendiente y
abrieron fuego contra su humanidad. El líder campesino salió ileso del
atentado, sobreviviendo a la guerra sucia que grupos de extrema derecha están
llevando a cabo en diferentes regiones del país. Mientras sigan atentando
contra la vida de dirigentes afros, campesinos, indígenas y defensores de
derechos humanos, en gran parte del territorio nacional, es urgente que el
Gobierno central tome correctivos para proteger al pueblo afrocolombiano y
otros sectores sociales que vienen siendo víctimas de estos atentados y
ataques.
Entrar
en el postconflicto significa que debemos, primero, superar el conflicto armado
que ha causado, en más de cincuenta años de guerra, unas cifras aterradoras:
aproximadamente 260.000 muertos y más de seis millones de desplazados.
El
posconflicto no significa la conquista automática de la paz, pero sí podría
abrir la puerta a la terminación del largo conflicto armado que no ha permitido
el desarrollo social, económico y humano de muchas regiones del país, y por
ende de sus pobladores.
Por eso es más
acertado hablar de posacuerdo, mientras se da el tránsito del conflicto armado
al debate político, y podamos hablar de batallas de ideas, sin guerrillas, sin
paramilitares o autodefensas Gaitanistas, ni Fuerzas Armadas paraestatales.



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