Luchas urbanas y vida digna: preparando el Paro Cívico Nacional
Lo que los antiguos trabajadores rurales exigían chocaba con la propiedad privada estipulada en el sistema político y jurídico colombiano. Mientras los trabajadores se abrían paso asentándose en zonas donde era propiedad de unos pocos, los gobiernos lo veían como un problema social que había que acabar.
Suroccidente colombiano
La configuración de las ciudades en Colombia bajo el
modelo de exclusión y explotación ha traído graves consecuencias a sus
pobladores.
Los inicios de la urbanización en Colombia son de gran
importancia para nuestra historia; campesinos desplazados por la violencia
estatal, viviendas sin servicios básicos, obreros mal pagos fueron, en
principio, elementos articuladores de las luchas urbanas.
Estas luchas urbanas que comenzaron con el
asentamiento de trabajadores rurales en las ciudades para hacerse con una
vivienda, con algunos servicios básicos, comenzaron a notarse cada vez más en
las nacientes ciudades colombianas, y con ello trabajadores que en aras de dar
vida digna a sus familias, fueron organizándose para confluir en peleas por
objetivos comunes: la vivienda.
Sin duda alguna, bajo el proceso de formación
capitalista en Colombia, lo que los antiguos trabajadores rurales exigían
chocaba con la propiedad privada estipulada en el sistema político y jurídico
colombiano, pues mientras los trabajadores se abrían paso asentándose en zonas
donde era propiedad de unos pocos, los gobiernos lo veían como un problema
social que había que acabar. Algo parecido a lo que sucede hoy en las urbes
colombianas que están en las periferias; para no ir muy lejos, en Popayán (Cauca),
barrios como el Alfonso López, Los Sauces, María Oriente, asentamientos como Villa
Colombia, entre otros, son una carga
para los gobernantes, y la única vía que buscan para darle solución es la
militarización, la ‘limpieza social’ y la estigmatización de los pobladores; ello
sin tener presente que los barrios empobrecidos de las ciudades son un reflejo
espacial del conflicto social que vive el país.
Nuestra ciudad, Popayán, capital del departamento del
Cauca, no está exenta del modelo de empobrecimiento que venimos soportando
desde décadas atrás. Luego del terremoto de 1983 la tradicional Popayán sufrió un
duro golpe económico y social, la ciudad quedo devastada en gran medida. Las
ayudas económicas nunca llegaron: un estudio demuestra que de los 20.000.000
millones de pesos que se recogieran para entregar a la población afectada solo
se entregaron 500 millones, generando
una crisis urbana de grandes proporciones y que hoy todavía vivimos. La
explosión demográfica que viene sufriendo Popayán no ha sido trabajada de
manera integral por el Estado colombiano, pues hay un sinnúmero de barrios y
asentamientos que mal viven sin servicio de agua potable o con escasez de ésta,
con un alcantarillado deficiente, con altas tarifas de servicios públicos y sin
políticas urbanas dignas.
Ante ello, los trabajadores informales que viven del
rebusque vienen organizándose en algunas zonas para exigir algunas garantías
mínimas para el buen vivir. Organizaciones de servicios públicos, de jóvenes,
culturales y proviviendistas, son algunas confluencias para presionar al
gobierno local y departamental por el mejoramiento de las necesidades
vitales.
Fernando Ramírez, miembro de la organización Somos Barrio,
analiza que “la situación que vivimos en Popayán es precaria para las grandes
mayorías. Mientras el Gobierno prioriza la privatización de compañías estatales
como lo fue la antigua Cedelca, ataca de manera frontal los barrios populares.
Hay una creciente militarización de la vida juvenil; la deserción escolar es un
ejemplo claro de la poca importancia que el Estado les presta a nuestros
jóvenes. Y qué decir de una vivienda
digna; he trabajado con personal desplazado, que al no tener para donde irse se
toman el derecho fundamental de una vivienda, y el modus operandi del Gobierno
es mediante la clara represión, primando la propiedad privada frente el derecho
de una vivienda”.
Ante estas situaciones, las organizaciones urbanas vienen
articulándose para dar una pelea por la vida y contra el desarraigo. Frente al
llamado del Paro Cívico Nacional que viene preparándose en todo el territorio
nacional, se vienen sumando esfuerzos. Las
reuniones en barrios de Popayán han sido factor clave para ir agitando y
fortaleciendo una próxima pelea urbana y agraria. Aún falta mucho; la urgente
necesidad de construir comités barriales pro paro, son necesarios para irse
cualificando de cara a un lucha que dejará grandes conquistas para la población
empobrecida.
Foto: Prensa Libre Cauca
Foto: Prensa Libre Cauca



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