Juan Carlos Romero, entrevista al fundador de Facepopular
El panorama ahora en Argentina es de retroceso, lamentablemente. Y a pesar de eso, entendemos que el espíritu de la ley de medios, que es la multiplicidad de voces, si impactó y pegó fuerte en la sociedad argentina.
Por: Alejandro Toro
FIPU PRESS
Alejandro Toro: Nos
encontramos con el compañero Juan Carlos
Romero, uno de los fundadores del Facepopular y de otras plataformas y medios, esfuerzos y
modelos desde la prensa alternativa y la comunicación popular. Juan Carlos,
¿cómo estás y cómo es el proceso de la formación de comunicadores populares a
nivel de la argentina?
Juan Carlos Romero: Justamente el
proceso que vive Argentina en estos momentos tiene similitudes con algunas
situaciones históricas que lamentablemente deberíamos tratar de no repetir. El
hecho que hayas vivido en Argentina tú y que seas colombiano, que estés tan
activamente involucrado en el proceso de paz, nos lleva a una reflexión esencial
que es: ¿para qué comunicamos? Creo que, ante todo, comunicamos para evitar la
violencia, es decir, cuando alguien tiene la capacidad de expresarse, y aunque
se exprese de manera incompleta o con todas las herramientas disponibles,
generalmente en esos pueblos suele haber más paz.
¿Cómo ha sido ese esfuerzo durante esos últimos años para
fortalecer esa comunicación popular para lograr integrar aquellos medios y
personas que quieren trabajar desde allí?
En
Argentina se dio un proceso muy interesante para tomar en cuenta en otras
partes del mundo, de hecho ha sido reconocido en muchos ámbitos académicos, políticos
y organizacionales, que es la ley de Servicio de Comunicación Audiovisual. Esta ley establece la obligatoriedad
de tender a que la comunicación este dividida en tres partes, es decir, que haya
multiplicidad de voces esencialmente, concentrando en los medios privados el
33%, el 33% en medios estatales, (medios estatales significa: municipales,
gobernaciones y nacionales), y el 33% en medios de la economía solidaria, en
medios cooperativos, en medios del tercer sector, fundaciones, cualquiera sea
su orientación política.
Este
balance de sociedad, de política, de empresa, daría como resultado una comunicación
equilibrada donde la voz de las corporaciones estaría equilibrada por la voz de
los municipios, por la voz de los propios pueblos a través de sus
organizaciones y que, en principio, esto también estuviera representado en los
medios de acceso a la financiación de dichos medios. Se creó por lo tanto AFSCA
(la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual), bajo la órbita de un ente separado del Gobierno,
es decir, si mañana la presidenta
Fernández de Kirchner, o cualquier miembro de la oposición ganara, el
presidente del AFSCA sería probablemente un opositor designado por el actual Gobierno,
por lo cual se garantizaba, digo, porque una de las primeras decisiones de
Macri ha sido cancelar toda posibilidad de expresión, incluyendo el AFSCA y
tendiendo a su disolución, lo cual es absolutamente ilegal, por lo menos inconstitucional,
dado que es una ley votada por amplia mayoría en el Congreso y por la más amplia
generosa distribución de actores sociales que participaron en su redacción.
De
manera que el panorama ahora en Argentina es de retroceso, lamentablemente. Y a
pesar de eso, entendemos que el espíritu de la ley de medios, que es la multiplicidad
de voces, si impactó y pegó fuerte en la sociedad argentina, y que todos los
esfuerzos del Gobierno por cercenar esta libertad de expresión y llevarla hacia
sectores corporativos afines a sus políticas, finalmente va a fracasar más allá
de este impacto inicial que nos descolocó a todos, porque el más aventurado y
pesimista de nosotros podía pensar que iba a avanzar en esta dirección.
No sé qué tan
complicada puede ser la pregunta. El segundo punto de conversaciones en La Habana,
es política y acceso a medios de comunicación. En perspectiva de futuro, ¿qué deberíamos
evitar en Colombia o qué recomendaciones o propuestas específicas podrías darle
a aquellos comunicadores que estamos trabajando la comunicación popular?
Es
una recomendación humilde, humilde, digo, porque nuestros recursos siempre han
sido escasos en el Facepopular, en muchas de las iniciativas de comunicación popular. Pero creo que la
mejor recomendación que se le puede dar a un proceso popular que intenta definirse
a sí mismo y expresarse a sí mismo, es ser generoso, es trabajar con todos los
actores, aun con los que no piensan exactamente igual, es decir, ampliar las
redes de participación, ampliar las redes de contacto, si se quieren negocios, también,
porque indudablemente las grandes cadenas de capital no van a poyar con pautas
publicitarias los medios que surjan en Colombia. Van a tener que, como decimos aquí,
‘rebuscarsela’, buscar mecanismos alternativos, subscripciones populares,
buscar en la economía popular, no siempre es vender publicidad lo que hacen los
medios para sostenerse, tampoco los bolsillos de sus dueños, sino una combinación
en general, la combinación de actores que van en la misma dirección.
Por
supuesto, un medio municipal, un medio muy local va hablar de la problemática
local y va a estar atravesado e impactado por las realidades locales, de manera
que es muy difícil que obtengan financiación de sectores nacionales o una empresa
nacional.
Pero
si ese medio, y con las tecnologías hoy disponibles, lo que puede hacer es optimizar
sus recursos trabajando con otros medios en red, eso creo. Pues, digo,
humildemente la experiencia de la red experimental que estamos llevando adelante
en Argentina, junto a 35 puntos más configurados en una mutual, lo que no nos
da ninguna injerencia gubernamental de ningún tipo, bienvenida si la hubiera en
el sentido de ayudarnos sin condiciones, pero eso creemos que no va a suceder.
De modo que 35 juntos vamos a ser más fuertes que 35 sumados de a 1 y
separados.
Yo
diría que en el proceso que va a enfrentar Colombia de reformularse como
democracia participativa y plural en paz, creo que los medios van a jugar un
papel enorme. Y los medios más importantes no van a ser los concentrados durante
50 años al costado del conflicto y quizás están alimentándolo; de manera que aquellos
no son quienes mejor van a empezar el proceso de paz, sino la prensa de los
pueblos. Damos la bienvenida de la
iniciativa de FIPU y creemos que el camino va por ahí, por la unión de las
fuerzas populares y de la comunicación popular.
Finalmente, después
de escuchar la propuesta de FIPU e igualmente la posibilidad de vincularte como
líder o acompañante de este proceso, ¿qué piensas de FIPU dentro de esta
coyuntura, no solo colombiana sino latinoamericana?
Primero
que todo agradecer, y me siento muy orgulloso de la invitación de participar
del comité editorial, vamos a poner el máximo esfuerzo al potencial las
actividades de FIPU como alternativa comunicacional latinoamericana y, más aún,
de los pueblos.
Mi
expectativa es enorme. En Argentina, a pesar de tener un gobierno inclusivo, al
que adherimos en la mayoría de sus políticas, perdió frente a la derecha. Esencialmente
en un campo de batalla fuimos derrotados, que fue un campo de batalla
comunicacional por el poder de los medios de comunicación. Si hubiéramos
logrado un esquema de comunicación popular más sólido, como se dio en el último
tramo de la campaña electoral donde el pueblo tomó en sus manos la campaña y
casi estuvimos cerca de torcer a la maquinaria infernal de los monopolios, si hubiéramos
podido desarrollar una comunicación popular más fuerte, hoy el Gobierno
argentino no estaría en manos de la derecha. Lo mismo quizás pasó en Venezuela,
lo mismo quizás pase en otros países que están asediados como Ecuador, como Bolivia.
Le
damos la bienvenida a esta iniciativa porque creemos que en un contexto de
resistencia es vital, y en un contexto donde las fuerzas populares estén con
acceso, control de los mecanismos o resortes del Estado desde la consolidación.
Así que bienvenido de cualquier forma que sea.



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