FARC dicen al Papa que quieren “hacer política legal y abierta”
Este
domingo, Timoleón Jiménez (Timochenko), máximo líder de las FARC, se dirigió al
Papa Francisco en una carta divulgada en el portal web del grupo insurgente. La
misiva manifiesta que desde el año pasado la organización guerrillera se puso
en contacto con el Sumo Pontífice explicando las causas que provocaron los alzamientos armados en Colombia.
“Mediante
comunicación privada dirigida a Su Eminencia a mediados del año anterior,
expusimos de manera sucinta cómo las razones políticas de nuestra lucha
coinciden en buena medida con lo expuesto por Su Santidad en su reconocida
encíclica Laudato Si, en especial en lo que hace al sufrimiento que se
ocasiona a los pueblos por cuenta del egoísmo del mercado y los capitales. La
guerra es quizás la más dura de todas esas consecuencias”, escribe Timochenko.
La
carta se da luego de más de tres años y medio de iniciados los diálogos de paz
entre el Gobierno colombiano y las FARC en La Habana (Cuba), en donde, de forma
pública, el líder insurgente expresa al Papa el interés de la organización guerrillera
de entrar al escenario de la vida política sin armas, pero “con garantías
plenas, no solo para quienes nos
reincorporaremos a la vida civil y tranquila, sino para todos los sectores
inconformes y de oposición. Aspiramos a una efectiva reconciliación nacional”.
Finaliza
Timochenko llamando a la Iglesia a continuar trabajando en favor de la paz con justicia
social para el país, despertando “en el corazón de los confundidos el
respaldo a la paz y la reconciliación. Por oscuros que sean los nubarrones que
se asoman, no podemos rendirnos ante su furor. Aprendimos del de Asís, que toda la oscuridad del mundo no puede apagar
la luz de una sola vela”.
FIPU PRESS
FIPU PRESS
A
continuación la carta íntegra enviada por Timoleón Jiménez al Papa:
La
Habana, Cuba, 17 de abril de 2016
Excelentísimo
Padre Francisco
El
Vaticano.
Su
Santidad:
Mediante
comunicación privada dirigida a Su Eminencia a mediados del año anterior,
expusimos de manera sucinta cómo las razones políticas de nuestra lucha
coinciden en buena medida con lo expuesto por Su Santidad en su reconocida
encíclica Laudato Si, en especial en lo que hace al sufrimiento que se
ocasiona a los pueblos por cuenta del egoísmo del mercado y los capitales. La
guerra es quizás la más dura de todas esas consecuencias.
Por
eso también referíamos a Su Excelencia los vientos favorables que soplaban
para el proceso de paz que adelantamos en La Habana con el gobierno del
Presidente Juan Manuel Santos. Hoy día podemos contar con el mayor entusiasmo
que hemos avanzado enormemente hacia la concreción de un Acuerdo Final, al
punto de tener acuerdos parciales firmados sobre cuatro de los seis puntos que
integran la Agenda pactada, y hallarnos cerca de cerrar el quinto de los temas
abordados, que tiene la denominación general de Fin del conflicto.
Pero
además podemos dar cuenta del gran apoyo internacional obtenido por las
conversaciones de paz, que cuentan con el respaldo expreso del gobierno de los
Estados Unidos, la Unión Europea, la CELAC, UNASUR, la Organización de las
Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Hemos expresado reiteradamente
que nuestro real interés no es otro que hacer política legal y abierta, con
garantías plenas, no solo para quienes nos reincorporaremos a la vida civil
y tranquila, sino para todos los sectores inconformes y de oposición. Aspiramos
a una efectiva reconciliación nacional.
Siguiendo
a San Francisco de Asís, podemos decir que la paz que anunciamos con
palabras hace realmente nido en nuestros corazones. Iniciamos el proceso de
paz haciendo todo lo necesario, continuamos haciendo lo posible y hoy estamos a
punto de coronar lo que parecía imposible. Aparecen, sin embargo, serios
peligros de tormenta en el horizonte, que amenazan con echar a pique tan
grandioso esfuerzo de todos los colombianos de buena voluntad.
Organizaciones
paramilitares desatan en nuestro país una ofensiva criminal que apunta a
desmoralizar a los amigos de la paz, emplazándolos por medio de las armas en
contra del proceso, capaces de intimidar varias regiones del territorio
nacional. Su acción nefasta coincide con la confabulación emprendida por
sectores políticos beneficiarios de la guerra, que agitan los ánimos y
pretenden movilizar la opinión pública en contra de los acuerdos alcanzados.
Creemos
que nunca como ahora nuestra patria requiere la siembra del amor en donde crece
el odio,
la fuerza del perdón en donde hay la ofensa, el calor de la unión donde anida
la discordia, la fe donde reinan las dudas, la verdad donde hay error. Y que en
ello el poder de la Iglesia de Cristo está llamada a cumplir singular
protagonismo. Ya lo dijo el hermano Francisco, parece ser más acorde a la
voluntad de Dios que, interrumpiendo la calma de la oración, salgamos a
trabajar en el mundo.
Su
Santidad ha dado muestra evidente de ese apostolado, recorriendo uno y otro
lugar del planeta con su mensaje de amor. Pensamos que su Iglesia podría
desplegar una tarea correspondiente en Colombia, desde la más humilde
parroquia a sus más altas jerarquías: despertar en el corazón de los
confundidos el respaldo a la paz y la reconciliación. Por oscuros que sean los
nubarrones que se asoman, no podemos rendirnos ante su furor. Aprendimos del de
Asís, que toda la oscuridad del mundo no puede apagar la luz de una sola vela.
De
Su Excelencia,
Timoleón
Jiménez
Comandante en Jefe de
las FARC-EP



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