Apoyar marcha del 2 de abril es apoyar la continuidad de la guerra
La protesta social debe continuar como mecanismo de la lucha popular por una vida digna, por tierra y territorio, por el derecho al trabajo, la salud y la educación, por levantar las banderas de la paz con justicia social y no una expresión de la ultraderecha guerrerista para sabotear el proceso de paz.
Por: Prensa Alternativa
Fueron 8 años trágicos de mandato del expresidente
Álvaro Uribe Vélez que la historia de Colombia recordará por siempre. Miles de
asesinatos selectivos, detenciones masivas de inocentes ciudadanos, incremento
y legalización del paramilitarismo, despidos masivos, terrorismo de Estado e incremento exorbitante
del pie de fuerza sin inversión en lo social, a costa del bienestar de las
grandes mayorías.
Respaldar la convocatoria hecha por el uribismo
para marchar el 2 de abril significa, ni más ni menos, expresar el deseo de
regresar a una de las épocas más nefastas de la política en nuestro país; sería estar de acuerdo con una
familia y un movimiento político que está ligado a la corrupción y el
paramilitarismo, que tiene a buena parte de sus integrantes en la cárcel o
huyendo de la justicia.
El legítimo derecho a la protesta debe seguir
siendo una bandera del pueblo, no debe
ser utilizada para intentar justificar una política narcoparamilitar que segó
la vida de miles de personas que luchaban por un país mejor; que llevó al país
a niveles vergonzosos de extrema pobreza:
más de seis millones de colombianos.
La protesta social debe continuar como
mecanismo de la lucha popular por una vida digna, por tierra y territorio, por
el derecho al trabajo, la salud y la educación, por levantar las banderas de la
paz con justicia social y no una expresión de la ultraderecha guerrerista para sabotear
el proceso de paz con el cual se busca poner fin a un conflicto social y armado
que lleva décadas y que nuestro país desea y necesitar superar para alcanzar la paz con justicia social.



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