Decidido respaldo a los acuerdos de paz en el Valle del Cauca
La paz conlleva revisar el perverso modelo económico del país que puso a hombres y mujeres al servicio de la economía del mercado, modelo que debe ser reemplazado, porque los mercados no tienen ni alma ni corazón.
Por: Luis Alfonso Mena
Suroccidente
colombiano
Con pleno éxito finalizó la Quinta Cumbre Nacional por la Paz, con nutridos actos de cierre el viernes 18 de marzo, en Cali; el sábado 19 de marzo, en Corinto; y el
domingo 20 de marzo, en Sevilla.
En
Corinto, trece alcaldes del norte del Cauca, tres congresistas, numerosos
líderes sociales, al igual que directivos y expositores de la Universidad Libre
Seccional Cali hablaron ante más de 700 personas congregadas en la Plaza José
María Obando.
La tónica
general fue la del respaldo a los diálogos de La Habana entre las FARC-EP y el
Gobierno Nacional, y los planteamientos en el sentido de que luego de los
acuerdos será la participación popular la que logre, a través de múltiples vías
y mecanismos, las soluciones estructurales que la crisis del país requiere.
La
tercera jornada de clausura se cumplió este domingo 20 de marzo en Sevilla,
norte del Valle del Cauca, a partir de las 2:00 p.m., donde más de 150 líderes
sociales, campesinos y activistas comunitarios escucharon los planteamientos de
los conferencistas Fabián Moreno, Horacio Duque, Camilo Ernesto López, Daniel
Libreros y Libardo Orejuela Díaz, rector de la Universidad Libre.
Foto: Luis Alfonso Mena | V Cumbre por
la Paz en Corinto, Cauca
Proclama Pública V Cumbre Nacional por la Paz:
Organizarse para las luchas por venir y forjar un Estado
decente y una sociedad justa
El
silencio de las armas es un paso indefectible, necesario y práctico al camino
de la paz, pero no es la paz. Ésta tiene su escenario en la posguerra, mediante
un proceso de construcción sostenido y sostenible. La paz implica rescatar para
los ciudadanos la red hospitalaria del país; significa que obre el valor de la
justicia a través de una administración de justicia que no discrimine a los
ciudadanos por sus condiciones económicas, sociales, culturales, políticas y
similares.
La paz
conlleva revisar el perverso modelo económico del país que puso a hombres y
mujeres al servicio de la economía del mercado, modelo que debe ser
reemplazado, porque los mercados no tienen ni alma ni corazón, para poner al
contrario la economía al servicio de las personas en consonancia con lo que
marcó la Asamblea Nacional Constituyente, al afirmar que Colombia sería un
Estado social de derecho.
La paz
significa la eliminación del extractivismo que desplaza poblaciones, acaba
territorios y destruye la naturaleza. La paz significa no trazar igualdad entre
desiguales, porque eso genera mayor desigualdad y, en consecuencia, buscar
mecanismos alternos, dosificados para el acceso de diferentes capas de la
población a los centros de bachillerato y las universidades colombianas.
La paz
significa una política de empleo que no esté maquillada por el inmenso número
de personas que están trabajando en oficios de la economía informal. La paz
significa en consecuencia que abramos esta democracia y que la impulsemos con
una especie de expresión horizontal de la misma, con base en los consensos, en
las consultas y en decisiones que cuenten con la inmensa mayoría del apoyo de
los colombianos.
La paz
significa que en lugar de seguir librando la famosa guerra contra las drogas,
se le dé reales oportunidades en estrategias, acciones y políticas a los
campesinos pobres para que democratizado el campo desarrollen un modelo
democrático de producción y distribución de alimentos en contravía de las
Zidres que propician la concentración de la tierra y la inversión de los
grandes capitales nacionales y extranjeros.
La paz
significa que la academia pueda estudiar críticamente los problemas del país y
presentar soluciones, sin ser sometida a una cacería de brujas y a una
persecución feroz como la que hoy mantiene tras las rejas al insigne profesor
Miguel Ángel Beltrán y que ha exiliado, asesinado y encarcelado a otros
académicos que han propuesto un país diferente.
La paz
generará una nueva forma de hacer política distinta al aprovechamiento de las
redes de clientela, el condicionamiento de los dineros de los contratistas, los
chantajes burocráticos y el soborno en las registradurías. La paz significa
cercenar la inequidad y enaltecer la justicia… “La paz es un derecho y un deber
de cada ciudadano”.
Por lo
anterior el fin de la guerra es un camino hacia la construcción de la paz;
camino que debemos transitar juntos, organizados, con la firme decisión de no
descansar hasta que una nueva Colombia sea la Plaza libre donde puedan jugar,
crecer y desarrollarse nuestros hijos y nietos, donde los padres no sufran el
penoso tormento de enterrar a sus hijos y donde el miedo no sea una constante
que desplace esperanzas por incertidumbres.
En consecuencia:
1. Damos
un parte de victoria de la V Cumbre Nacional por la Paz, realizada en más de 99
ciudades del país, apoyada por una red amplia de universidades privadas y
públicas y por múltiples organizaciones y movimientos sociales.
2. La V
Cumbre insta al Gobierno Nacional y a la insurgencia de la FARC a concluir en
el menor tiempo posible los acuerdos que hagan viable la firma del final del
conflicto militar interno y la puesta en marcha de la implementación.
3. La V
Cumbre demanda de manera perentoria al Gobierno Nacional y a la insurgencia del
ELN a definir, a concretar, la conclusión de la fase exploratoria y a instalar
a la mayor brevedad posible la mesa de dialogo de fase pública.
4. La V
Cumbre registra con satisfacción las jornadas cívicas y de expresión de
protesta que se desarrollaron en todo el país y destaca que el ambiente
ciudadano, pacífico de la protesta es la manera adecuada de tramitar los
conflictos sociales hacia futuro.
5. La V
Cumbre se opone a la ley que aprobó las Zidres; apoya la demanda presentada
ante la Corte Constitucional y propugna por una real democratización del campo
sin extractivismo.
6. La V
Cumbre convoca desde ya la realización dentro de un año de la Sexta Cumbre
Nacional por la Paz, la que podría ser la primera cumbre que se desarrolle en
un contexto de una Colombia que haya puesto punto final a la guerra.
7. LA V
Cumbre Nacional por la Paz advierte a los diversos sectores de la sociedad
colombiana víctimas del marginamiento, la inequidad y la exclusión a rebasar el
mero marco de la protesta y de manera perentoria a organizarse para así poder
ordenar las luchas por venir y forjar un Estado decente y una sociedad justa.
Universidad
Libre, Cali marzo 18 de 2016



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