Benkos Biohó. Comandante. A la guerra no se la humaniza, se la acaba. Crónicas de la Habana II
Benkos nos relata acerca del desplazamiento forzado de su familia desde las zonas rurales a la ciudad, desplazamiento que sufrieron millones de colombianos y que determinó que en los barrios de las periferias se construyan pequeñas Colombias.
Llegamos
hasta Cuba para lanzar la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos,
herramienta que intenta hacer visibles las expresiones surgidas de los pueblos
y no de las corporaciones que en el caso de Colombia lleva el signo inequívoco
de apoyar el proceso de paz, sin soslayar sus aristas y complejidades. Dentro
de nuestra misión fundacional estaba la de conocer y dialogar con las
delegaciones que negocian el fin del conflicto y para ello entrevistamos al Comandante
Benkos.
El
hombre ronda los cincuenta años, de los cuales más de veinte los pasó
combatiendo en la selva en las filas de las FARC-EP, como
integrante del Estado Mayor del frente 34 del bloque “Efraín Guzmán”, comandante
encargado de la zona Chocó-Antioquia.
Su
nombre de guerra remite al mártir y héroe Benkos Biohó, gran hombre para la historia de
los pueblos explotados, la historia de las luchas populares, la historia de las
Comunidades Afroamericanas y la historia de las luchas y rebeldías populares en
Colombia allá por los comienzos del siglo XVII en su Cartagena de Indias.
Hoy
en La Habana integra la delegación de paz de las FARC-EP, que
junto a los delegados del gobierno intentan llegar a la firma de un acuerdo
definitivo.
Lo
encontré sinceramente compenetrado y activamente involucrado en llevar el
proceso de paz a un buen puerto, pese a los años de enfrentamientos fratricidas
y los puntos que aún plantean interrogantes. La prensa hegemónica, por supuesto
demoniza su pasado. En este aspecto Benkos nos recuerda que la primera
víctima de la guerra es la verdad.
Benkos nos
relata acerca del desplazamiento forzado de su familia desde las zonas
rurales a la ciudad, desplazamiento que sufrieron millones de colombianos y que
determinó que en los barrios de las periferias se construyan pequeñas
Colombias, con habitantes desplazados de toda la geografía del país. Esta
experiencia marca la definición política y militante de nuestro cordial
entrevistado ya desde muchacho.
El
hombre bien podría ser un profesor, o un músico; su atuendo es alegre, su sonrisa
franca, sus convicciones firmes; no elude las respuestas, como cuando
conversamos sobre la financiación a las actividades combatientes mediante el
cobro de impuestos revolucionarios, aún a las actividades ligadas al
narcotráfico, aunque niega rotundamente que las FARC estén involucradas en el
mismo en alguna otra forma.
El
comandante describe cómo la marginalidad de los campesinos desplazados concluye
en luchas, demandas, autogestión a veces y cómo a ese proceso el Estado
responde con persecución, escalando y realimentando la espiral de violencia.
Pasamos
por los gobiernos de Turbay Ayala, Pastrana y, por supuesto, Uribe. Nos cuenta
las diferencias entre la derecha de Santos, representante de una burguesía
nacional frente a la derecha pro imperialista y antinacional. Hablamos de sus
esperanzas en la firma de un acuerdo, las cuarenta y tantas salvedades que
persisten, el papel de los medios de comunicación en el post conflicto.
Discrepa
con quienes hablan de humanizar la guerra, la considera atroz y afirma que a la
guerra no hay que humanizarla sino acabarla.
Luego
de cinco horas de charla, me voy con la convicción que la paz es posible, no
sólo deseable, y me llevo un conocimiento bastante más profundo sobre la
complejidad del proceso histórico colombiano, que no es otro que el de nosotros
mismos, el de todos los que habitamos esta Patria Grande tan desigual
aún entre los que todo lo tienen y los que no.
Cuando
le pido que defina en pocas palabras cómo se soluciona el conflicto responde:
con Representación y Participación e inevitablemente me remite a la
situación de mi patria chica, la Argentina, donde el neoliberalismo, la plutocracia en el poder, intenta
desandar los logros de tantos años de lucha atacando de plano la participación
popular y la representación del pueblo en las decisiones trascendentes de la
nación.
Continuará….
Juan Carlos Romero
López



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