Rafael Araya, un sobreviviente de la dictadura chilena
Claudia Yurley Quintero se entrevistó con Rafael Araya Masry, Secretario de relaciones internacionales del partido MILES de Argentina, sobreviviente de la
dictadura chilena y reconocido activista de la Causa Palestina (Sec. Gral. de la Federación Palestina de Argentina)
Por: Claudia Quintero
Rafael Fue exiliado en otra época y en otras
condiciones, con algunas similitudes con muchos colombianos, tuviste
que abandonar tu hogar en un proceso doloroso para Chile
y el cono sur que fue la implantación del Plan Cóndor y posteriormente el
genocidio. Desde tu experiencia personal describe al exiliado por persecución
socio política y su posición frente al desarraigo y la Construcción de paz
desde su lugar.
A
mí me tocó vivir 10 años bajo la dictadura de Pinochet, desarrollando mi
actividad política en el mundo de la cultura y habitando en los pocos espacios
que existían para proyectar el trabajo político entonces, alternando entre la
actividad pública y la no tan pública, ayudando a mantener viva la llama de resistir
al dictador y a su omnipresente aparato represivo. En el apoyo a los
movimientos de DDHH, las huelgas de hambre que exigían que el Estado
reconociera la existencia de detenidos-desaparecidos producto de la brutal
represión, generando espacios para la creación artística, principalmente en la
música. En fin, era un sinnúmero de compromisos a cubrir con tantos compañeros
y compañeras.
Pero
a mí no me expulsaron, más bien me impidieron regresar en un momento, allá por
el 83. Y la vida transcurría entre el sentimiento de nostalgia y el deber del
"seguir haciendo", más aún, en un país que -como la Argentina- llegó
a refugiar a un millón de chilenos en algún momento, distribuidos desde Buenos
Aires hasta Ushuaia, allá en la Tierra del Fuego, principalmente. La música
entonces, fue el gran vehículo que me permitió recorrer el país, llevando un
mensaje de hermandad y compromiso a mis compatriotas, intentando contribuir a
la organización de los Comités de Solidaridad con Chile y a que cada ciudad
donde hubiera chilenos, ayudaran a ejercer activamente esa solidaridad con
quienes estaban en Chile padeciendo al régimen de Pinochet.
Eso
era la resistencia, el hermanamiento. El rol que cumplió la Argentina fue
extremadamente importante tanto por el respaldo gigantesco que recibimos, como
por la cercanía geográfica con Chile, lo que permitía un flujo permanente de
compañeros que iban y venían hacia y desde Chile. El proceso de construcción de
Paz entonces, se dio por la voluntad unitaria de los movimientos y partidos que,
aunque con diferencias, abordaban propuestas para poner fin a la dictadura, la
que se consiguió, finalmente, con la apertura de un proceso democrático
paulatino e imperfecto que incluyó la reparación a las víctimas, aunque aún sea
una tarea incompleta, y poner en vigencia, trabajosamente, un sistema que
procure Memoria, Verdad y Justicia en materia de DDHH, además de seguir
luchando para terminar con la Constitución heredada de la dictadura y que las
prácticas democráticas a todos los ámbitos del quehacer nacional.
Dentro del Postconflicto en Colombia, intervienen
variables muy amplias para reconstruir el tejido social, entre ellas el
"Volver a tu tierra" de los expulsados o repatriación, ¿cómo podría
Colombia aplicar esta variable luego de firmarse la paz, entendiendo que son
muchos los exiliados refugiados en el exterior? ¿Cuál sería el procedimiento
más recomendable?
Sin
ser ni sentirme una autoridad en la materia y sin ánimo de dar lecciones de
nada, pienso que es el Estado colombiano quien tiene la responsabilidad y la
obligación de generar las condiciones apropiadas para el retorno de quienes han
debido partir, ya sea en calidad de exiliados políticos o exiliados económicos,
esto es, quienes fueron empujados a dejar su país porque no encontraron en él
las oportunidades de crecer y desarrollarse para tener una vida plena en
Colombia.
La
creación de instrumentos para que los exiliados políticos regresen debe emanar
de un método consensuado que garantice un apoyo logístico y económico
suficiente para poner en práctica proyectos de desarrollo al nivel de
emprendimientos de carácter individual o comunitario. El estado debe realizar
un catastro general a través de sus consulados en el mundo, con el auxilio
directo de ACNUR y algunas ONG para acceder de esa forma al universo de quienes
querrían regresar a Colombia y de quienes serían susceptibles de acceder a la
ayuda estatal para implementar sus proyectos de reinserción económica y laboral
sustentables.
Entonces,
el Estado colombiano podría por ejemplo, a través de la banca oficial o
privada, o ambas, determinar un programa de créditos muy blandos otorgados a
largo plazo para que cada persona o grupo familiar que regrese pueda
autosustentarse sin depender de terceros. Esto, repito, es sólo a manera de
ejemplo y tomo para ello alguna de las formas que se implementaron con el
exilio y los refugiados chilenos que volvieron al país cuando acabó la
dictadura.
En tu militancia cómo activista dentro del conflicto
Palestino-Israelí conoces la problemática del despojo de tierras en Medio
Oriente y, aunque es otro contexto, otro territorio, ¿cómo puedes relacionar un
desterrado Colombiano y un desterrado Palestino y qué importancia tiene para el
desarrollo personal de cada uno el acceso a su tierra?
Los
desterrados son los mismos en todo el mundo, independientemente de su
nacionalidad. Son personas que han sufrido el despojo, el desarraigo, la
arbitrariedad, la persecución y la conculcación de sus derechos más elementales.
Tal vez el caso palestino contiene el agravante de que sus ciudadanos aún no
pertenecen a un país de existencia real, en el sentido de ser un estado-nación
soberano e independiente construido sobre su territorio, pero en el sentido que
detallaba al comienzo de mi respuesta, la condición del desterrado es una sola.
Los campesinos en Colombia también vieron de la noche a la mañana cómo bandas
armadas y paramilitares llegaron a sangre y fuego a asesinar y a expulsar a los
habitantes de un pueblo, una aldea o un villorrio para despojar de su tierra y
pertenencias a quienes allí habitaban. Y entonces, se convirtieron en exiliados
internos, en refugiados y parias en su propio país, sin que quienes debían
defenderlos de semejante arbitrariedad hubieran movido un solo dedo para evitar
el horror.
La
tierra, en Palestina o en Colombia representa las raíces, es el aroma y la
concreción primaria de la patria que, con sus habitantes, completan el todo de
una identidad y una pertenencia a un espacio y un refugio común donde vivir y
trascender. El acceso a la tierra es la realización de una aspiración de
máxima, donde cada ser que la habita encontrará su razón de ser como un ser
individual y social. Es el punto de partida de la máxima posibilidad de ser
feliz.
Es una pregunta difícil, que nadie se ha atrevido a
plantear pero es muy necesaria, te la hago por que confío plenamente en tu
criterio ¿Cómo ves la resolución del conflicto armado interno Colombiano
dentro de la relación económica militar con el Estado de Israel, entendiendo
que son quienes proveen entrenamiento y armas a el Ejército Colombiano?.
¿Israel vería con buenos ojos la paz en Colombia y una reducción en sus
negocios bélicos con la misma?
Pienso que por más
nexos que el estado colombiano tenga con el Estado de Israel, ante la decisión
consensuada entre el estado, el pueblo colombiano y sus organizaciones de
establecer una ruta cierta hacia la Paz, el hecho que Israel lo vea con buenos
o malos ojos será absolutamente irrelevante en el contexto, puesto que al
existir una negociación profunda y seria entre las partes nacionales
involucradas en el conflicto interno que llevará a una resolución definitiva
del mismo, la injerencia externa ante la dimensión política de un bien superior
para toda Colombia, como lo es la pacificación del país, Israel dejará de jugar
un rol determinante en la influencia sobre el estado, más allá de la capacidad
de lobby que ejerza sobre los poderes fácticos del país. La sola implementación
de los acuerdos establecidos para llegar a la paz con todo lo que ello implica
(reparación, reinserción, justicia, etc.) marginarán per se los intentos de
extorsión de cualquier país -entre ellos Israel- para tratar de incidir en el
futuro de las relaciones intra-colombianas, más allá de las simpatías o
antipatías que pueda despertar en el ámbito de un gobierno puntual. Pienso que
por primera vez, Colombia se ha puesto de pie como nación para abordar
seriamente sus conflictos internos e intentar dar respuestas a las demandas de
toda una sociedad, que vienen ya de larga data.



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